GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Se acerca el día 12 de diciembre, los fieles en la Iglesia católica celebramos con júbilo el día de la virgen de Guadalupe, la Morenita del Tepeyac.
Todos los días por las calles capitalinas y más allá las peregrinaciones avanzan con danzantes, con vehículos de gran tamaño, llevan equipo de sonido y van rezando, danzantes bailando por las principales avenidas. Hasta aquí todo bien.
Pero seguimos sin entender por qué en estas peregrinaciones siguen utilizando cohetones, petardos y pirotecnia, no es entendible el razonamiento de quien cree, y piensa, que esas enormes exposiciones los hace más creyentes y de no hacerlas menos creyentes.
Tal pareciera que en algún libro, como en la Biblia, estuviese estipulado que para celebrar el 12 de diciembre se tienen que reventar cohetones y pirotecnia, de enormes dimensiones, pues las detonaciones suenan por toda la ciudad.
Es bueno recordarle a nuestras autoridades eclesiásticas y civiles que muchos adultos mayores sufren con cada detonación, también todas las personitas con capacidades especiales, además de infinidad de mascotas, miles, que corren sin control por cada casa, después de cada detonación.
Estoy seguro de que para celebrar cualquier festividad católica nuestro padre Dios y la Virgen estarían en definitiva muy molestos sólo de ver cómo sus fieles hacen sufrir a seres vivos, solo para darle gusto al oído humano con explosiones, en ciertas actividades o celebraciones.
Se podría hacer todo, así exactamente igual, pero sin pirotecnia, pues todo el mes de diciembre, de cada año, pasa exactamente lo mismo.
Diciembre, el mes de la pirotecnia
Los invito a constatar el día uno y dos de enero del próximo año, la cantidad de mascotas que deambularán por toda la ciudad, muchos incluyendo collar y correa completa, pues con la pirotecnia de todo el mes, y más con la del día 31 de diciembre, los animalitos salen sin rumbo, asustados, por la gran cantidad de explosiones en esos días.
Ojalá y algún año nuestras autoridades hagan lo propio y controlen de una vez por todas, el uso de esa pirotecnia, sobre todo en la mancha urbana capitalina.
No se vale hacer sufrir abuelitos, personas especiales y mascotas nada más por el simple gusto de hacerlo, o porque pueden, sin respetar en absoluto lo que pasa a su alrededor, en las casas vecinas, de los «australopitecus» piromaniacos explosivos, esos que revientan pólvora a lo güey cada fin de año.
Urge controlar esta situación, debe de existir una autoridad correspondiente en este tema, probablemente la Coordinación de Protección Civil, probablemente los cuerpos de seguridad municipales y estatales, alguien tiene que hacer algo pues el horno no está para bollos.
La ciudadanía cada vez que escucha detonaciones no sabe si son cohetes o de plano son los famosos hechos aislados.
Nada más de pensar en un diciembre sin pirotecnia, caray, sería algo completamente mágico, irreal, muy necesario, y sobre todo acorde con la situación que vive el país hoy, pues así como están las cosas, aquí y allá, no tiene ningún caso.
¿Para qué más explosiones en la ciudad? Vale la pena, por lo menos este mes de diciembre, hacer algo, que se vea que a nuestras autoridades les importa algo, aunque sea ese tema, caray.
Si no pueden brindar seguridad en las carreteras del estado pues sería bueno que por lo menos busquen la tranquilidad para la ciudadanía, sin pirotecnia.
Diciembre es un mes para reflexionar, para convivir, para recordar. ¿quién carajos les dijo que para ser felices en diciembre hay que reventar pirotecnia?
Los invito muy atenta y amablemente a que este mes no usen pirotecnia, repito, hay seres vivos que se los agradecerá infinitamente.
Otra historia de semáforos
Nuevamente los semáforos ubicados en la salida a Soto la Marina, en el entronque con libramiento Naciones Unidas, por la zona de El Cuerudo, son noticia.
Si vas de Victoria rumbo al aeropuerto te darás cuenta de que cuando el semáforo cambia a verde está fundido, no enciende el verde, en cambio se apaga, permanece apagado y después de unos segundos sin avisar, prende el color ámbar y cambia a rojo, así de sopetón.
Caray, quiero pedir a los encargados de este tema que hagan algo, porque un semáforo así puede causar un accidente de mayúsculas dimensiones, pues por esa zona muchos vehículos circulan a velocidad de carretera; es una entrada a la ciudad.
Los semáforos no deben fallar y pues, muy a mi pesar, desde hace una semana ese semáforo se encuentra en esa situación.
Ojalá y no quieran arreglar el problema después de una situación que lamentar.
Ahí se los dejamos, como una petición con carácter de urgente, por favor.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
