¿Y si hacemos un podcast?

ASBEL MAR

Todos tenemos mucho que decir.

No soy la adecuada para hablar de esto, disculparán la desfachatez que tengo para escribir sobre este tema, pero veámoslo desde otra perspectiva.

Tuve un maestro que decía: “No es lo mismo ser critico que ser criticón” No quiero ser ninguna, quisiera estar al margen, y gracias al poder que yo misma me concedo, me niego.

No es un secreto para nadie que estamos viviendo una de las revoluciones tecnológicas más importantes de la era, podría decirse que hemos tenido que adaptarnos junto con ella. Desde el apagón analógico hasta la migración de la mayoría de los medios de comunicación a medios digitales. Y durante todo este proceso hemos sido testigos de cómo el internet se ha vuelto la principal herramienta de entretenimiento de la actualidad, y con ello ha surgido una de las afirmaciones que, personalmente, me han parecido de lo más extrañas: los podcasts han venido a suplantar la radio.

¿Han notado como todos los días aparece uno nuevo? No es que tenga algo particularmente malo, podría decirse que es la representación masiva de la libertar de expresión, la autonomía implica justamente hacer lo que queramos, con quien queramos, siempre y cuando estas acciones no dañen a terceras personas.

Pero, hablemos de las consecuencias que no se ven. Muchos piensan que las palabras no tienen poder, creo yo, que cuando se hablan, pueden terminar controlando más que cuando se escriben. Aquellos que se ponen en la tormentosa situación de guiar a otros, a un público que necesita dirección, o que busca consejos, o simplemente encontrar respuestas a las situaciones de su vida, también sufrirán las consecuencias de sus actos.

¿Podemos culpar a alguien de tomar una decisión basada en los juicios ajenos, y que estas decisiones, tengan consecuencias irreversibles? Legalmente, yo diría que no. ¿Moralmente? Puede que un poco.

Jamás deberíamos sentirnos responsables por acciones de terceros, pero tampoco podemos desentendernos por completo cuando propagamos desinformación, o que la información que damos sea a medias, parcial o sesgada. Analizando todo esto y en una época donde la fama está al alcance de un clic es imprescindible que contemplemos lo que podemos o no causar.

Las tendencias apuntan al aumento progresivo de los podcasts donde asumimos que “todos tenemos algo que decir”, y si bien es cierto y nadie puede, ni debe, quitarnos ese derecho, decirlo responsablemente si está en nuestras manos. Investigar, llegar a conjeturas y evaluarlo siempre será mejor que simplemente darlo por hecho.

Pongamos de nuestro lado los argumentos, está en nuestro poder. Espero seguir leyéndonos la próxima semana.