ASBEL MAR
¿Se han preguntado porque uno de los principales insultos dentro de las discusiones en redes sociales es la señalización de los errores ortográficos? Podrá ser porque se considera que al ser adulto cometer ese tipo de faltas es inaceptable, tal vez porque es algo fácil de señalar y puntuar.
Yo creo que va más allá de algo tan superficial como eso, de hecho, me atrevería a decir que no es más que una representación del clasismo interiorizada, que es la forma más rápida de hacerse sentir superior a los demás y, sobre todo, señalar a aquellos que consideramos inferiores como personas, ignorantes por no conocer lo que vendría a ser simple para nosotros.
Escribir siempre estado ligado a la intelectualidad, hace días comentaba con mis amigas que a pesar de tenérsele como uno de los artes en más alta estima o de difícil acceso, puedo asegurar, que casi cualquier persona lo domina. Cualquiera ha sucumbido ante las letras cuando las lágrimas no son suficientes. Los mensajes de texto larguísimos que mandamos cuando queremos demostrarle amor a alguien son un ejemplo perfecto.
La realidad es que escribir es parte de la cotidianidad para la mayoría de las personas. Y claro que cuando esta no puede hacerse presente por factores socioeconómicos, tales como el nulo acceso a la educación, negligencia infantil o la cultura de la no educación para las mujeres o la exigencia de trabajos en hombres, se manifiesta con las letras habladas, con los sentimientos derramados por la voz y los comentarios de cariño a nuestros seres queridos. Las letras nos acompañan a todos en todas sus formas.
Entonces bien ¿por qué ridiculizamos a alguien cuando no escribe la palabra como la sociedad dice que se escribe? Firmemente pienso que la falacia más grande que tenemos es que el lenguaje es estático. Que no evoluciona.
“Ansina ti quero” transmite más amor y ternura que un te amo bien escrito.
La población más vulnerable de México es de por sí suficientemente marginada y estigmatizada como para sumarle nuestros prejuicios internos. La dichosa correcta escritura pocas veces demuestra algo comparado a los textos populares llenos de valor y cultura. ¿Por qué fingimos que no?
Espero seguir leyéndonos la próxima semana.
