SERGIO AGUIRRE FLORES
En una tragedia bien escrita, el final siempre nos lo dicen al principio. Al desenlace nos llevamos las manos a la cabeza en un “¡no puede ser!”, que, sin embargo, siempre estuvo ahí. Y ese es el verdadero asombro, sabernos tan frágiles ante lo inexorable que incluso teniéndolo frente a nosotros no sabríamos reconocerlo. Trump siempre estuvo ahí.
El graduado de la Academia Militar de Nueva York en los 60’s del siglo XX, con toda la carga ideológica que ello conlleva, prefigura con su firma una tragedia humana que, en el tema de migraciones, ocupa y preocupa como población civil y como Gobierno.
Llegarán, además de connacionales, una alta cantidad de centroamericanos, africanos, caribeños, y vaya usted a saber de qué tanto país más y junto al albergue y un plato de comida ¿qué más podríamos hacer para aminorar el impacto de esta política global? Le propongo algo… comprenderlos. De una forma u otra todos somos humanos que migran.
“Papá está en la Atlántida”, de Javier Malpica, aborda el tema mostrando a dos niños de once y ocho años que, fallecida su mamá y migrante su papá, quedan al cuidado de su abuela, que al morir, los deja con unos tíos que les maltratan, por lo que deciden irse de a como pueden, atravesando desiertos y peligros para llegar a esa tierra mítica, que el más pequeño de ellos está convencido que es “La Atlántida”, al confundir dicha denominación con la ciudad norteamericana de Atlanta, donde escuchó que estaba su papá.
MENOR: Está muy oscuro.
MAYOR: ¿Te vas a callar?
MENOR: Detengámonos un momento. Estoy cansado. Y no hemos comido desde que nos terminamos las tortas y las galletas.
MAYOR: Si nos detenemos va a ser peor.
(SILENCIO)
MENOR: Dicen que a la gente que cruza por el desierto la confunden con coyotes y le disparan.
MAYOR: Esas son mentiras que la gente inventa. Quieren asustar a la gente para evitar que cruce. Tú te crees todo lo que te dicen.
MENOR: Mejor volvamos. Si son capaces de matarnos como coyotes es que no nos quieren de este lado. Mejor regresemos.
MAYOR: Sigue caminando.
(SILENCIO)
MENOR: Ha de faltar mucho. Tú mismo me dijiste que Atlanta estaba tan lejos que ni siquiera cabía en mi mapa.
MAYOR: Te lo dije para que no te hicieras ilusiones. Y para que no te acabaras la comida tan rápido. Pero no ha de faltar tanto.
(SILENCIO)
MENOR: Tengo sed.
MAYOR: Piensa en la cara que va a hacer mi papá cuando nos vea llegar.
MENOR: Sí. Le va a dar mucho gusto, ¿verdad?
MAYOR: Ni lo va a creer.
¿Sabe que es lo peor? El dramaturgo se basó en un tristísimo caso real, de dos niños encontrados muertos, solos, en la inmensidad de aquel desierto al Norte de Sonora.
Arriba el telón… Tercera llamada, tercera… Comenzamos…
