JUANY RAMÍREZ
Si nos ponemos a pensar en lo cómodo que es estar en casita, con una cama para descansar y un cobertor para cubrirnos del frío, con alimento caliente y una taza de café con pan, rodeados de nuestros seres queridos, nos damos cuenta de lo ricos y bendecidos que somos, olvidando que fuera de los hospitales existen grupos de personas pasándola mal con las inclemencias del tiempo.
El frío y la llovizna presente en estos días son un problema desafiante para ellos, porque buscar un rinconcito para cubrirse resulta un poco estresante, ya que nadie quiere estar retirados de sus pacientes hospitalizados , así que, arriesgándose a enfermar, siguen al pie del cañón.
Qué triste que las personas encargadas de las áreas de instituciones de Salud no pongan atención en esta situación y brinden un lugar o coloquen algunas lonas para que puedan resguardarse.
Bien pudiera ser en sus espacios de jardín, en donde días anteriores muchos familiares podían estar ahí esperando noticias y ahora nos ha tocado estar y ver cómo los familiares de pacientes se ven en la necesidad de estar sobre la banqueta, sin nada que los cubra.
Los hospitales deberían tener espacios adecuados para familiares de pacientes hospitalizados.
Si bien los hospitales cuentan con salas de espera no son suficientes y mucho menos adecuadas para que una persona pase en ellas más de un día en condiciones dignas.
Por ello, es común ver en las afueras de los hospitales a cientos de familiares de pacientes esperando a que se les permita ingresar a visitar a sus seres queridos o recibir alguna noticia, en condiciones inhumanas, sufriendo hambre, sed, frío, lluvias, calor extremo y, en ocasiones, expuestos a ser víctimas de algún inconveniente.
Es importante tomar las medidas necesarias para protegerse y proteger a los demás de las inclemencias del clima y, sobre todo, a los más vulnerables, quienes también tienen algún familiar internado, sin olvidar a quienes son foráneos.
Mientras tanto, brindemos un poco de compañía, cobijo y alimento.
Nos leemos pronto.
