JUANY RAMÍREZ
Hace cuatro o cinco años surgió una emergencia en la familia, con la salud de una de mis hijas, pues ella padece una cardiopatía congénita cianógena compleja e hipertensión pulmonar, la cual muchísimas veces nos hace correr de emergencia a un hospital.
No es la única vez que ha pasado pues la mayoría de estos pacientes tienen crisis de hipoxia que ponen en riesgo su vida si no se llega pronto a urgencias; estas crisis son una emergencia médica, que pueden originar secuelas neurológicas o incluso la muerte y se producen por una disminución drástica del flujo pulmonar y una caída de la saturación arterial sistémica.
Para que mejor me entienda, tienen dificultad para respirar y oxigenar su sangre, sus órganos, su cuerpo; su corazón trabaja el doble o, en el peor de los casos, a punto de dejar de latir, se ponen cianóticos y les da hipotermia. Aclaro que cada crisis y cada paciente son diferentes.
Sin desviarme del tema, les cuento esto porque justamente en esa ocasión vivimos uno de los momentos más desesperantes con una de esas crisis, pues estaba en riesgo la vida de mi hija.
Salimos rumbo al hospital aun sabiendo al tráfico que podríamos enfrentar, pero los ángeles aparecen siempre en el preciso momento, cerca de casa estaba una patrulla de Tránsito levantando una infracción a algún ciudadano, les pedimos por favor que nos abrieran paso en el trayecto porque teníamos una emergencia, y así fue, ellos por delante con sirena y audio, quizá llamaron a otras patrullas cercanas porque en cada cruce principal estaban deteniendo el paso a los automovilistas, así pudimos salvar la vida de nuestra hija al llegar al hospital con el camino libre y rápido, gracias a esa patrulla que iba delante de nosotros.
¿Por qué les cuento esto? Porque ahí mi mente volaba pensando en hacer algo para facilitar estos trayectos, lo cual no lo maquiné, que significa que no logré concretar o materializar la idea o el sueño que tenía en mi mente, pero de una cosa estoy segura, que nunca es tarde para lograrlo.
Pero como en este mundo muchas familias pasamos por lo mismo, hace días una mamá cardio compartió una publicación en dónde otra mamá cardio mostraba su auto, al cual le hicieron adaptaciones precisamente para una emergencia, colocaron luces y sirena para abrir paso y pensé que como mamás de estos pacientes, estamos conectadas de una u otra manera.
Así que me parece una excelente idea, ya que lo único que hemos podido hacer en estos casos es sacar y levantar la mano con los documentos del hospital para abrir paso.
No sé qué podríamos hacer respecto a las leyes, pues dudas tenemos muchas.
- ¿Estás adaptaciones están permitidas?
- ¿Se necesita algún permiso?
- ¿A qué institución debemos acudir para tramitar?
- ¿Se necesita algún pegote de discapacidad?
Estas son algunas preguntas que me hago para no cometer alguna infracción, claro, quedaría estipulado que solo se utilizarían en caso de una emergencia.
Recuerden que el corazón y los pulmones no esperan.
Y gracias por leernos.
