JUANY RAMÍREZ
¿Alguna vez en su vida han escuchado la frase: “Uno propone y Dios dispone”? Quizá sí, lamentablemente pasamos el tiempo haciendo planes a corto y largo plazo, sin imaginar que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, ahorramos parte de nuestros recursos económicos para realizar cambios en la casa, para salir de viaje, para comprar un carro, etcétera.
Sin embargo, olvidamos poner a Dios en primer lugar, y no estoy hablando de religión, a la cual respeto, estoy hablando de las cosas inesperadas de la vida, de las cuales te cuestionas tanto, te enojan, te ponen ansioso o te deprimen, y las que también te hacen un nudo en la garganta por querer gritar o ahogar tu ira, la cual quisieras soltar en un fuerte grito a todo pulmón.
Todo marchaba perfecto, te dices, pero por obras del destino la visita inesperada a un hospital no está en tus planes.
Primero es la salud y todo se detiene y deben de esperar por un tiempo indefinido para continuar.
No te aflijas y agradece a quien todo lo puede, que tienes con qué cubrir los gastos, con qué sobrellevar el proceso, con qué comer, porque si no hubieras ahorrado otro gallo cantaría.
Pero quizá era tiempo de detenerte un poco; de recibir un jalón de orejas; de aprender que las cosas cambiarán en la familia para bien; de que la fe y el amor se reforzará, o quizá de que las cosas no se estaban haciendo de la mejor manera. Por algo pasan y todo debe ser un aprendizaje.
No importa cuánto tiempo te lleves en renovarte, en ponerte de pie, en levantar tu mano como símbolo de victoria, en realizar tus sueños, solo valora cada respiro y cada latido de tu corazón.
Y valora también a quien te acompañe en esa situación inesperada.
Pues reconoce que quienes más te aman son las personas que están a tu lado, y eso no tiene precio, tenlo por seguro.
Recuerda que a pesar de los esfuerzos que se hagan para que algo salga bien el destino puede hacer que el resultado no sea el esperado, pues el ser humano no es dueño absoluto de su destino, incluso cuando sus decisiones dependen de él.
Y como dice el dicho: “Uno propone, Dios dispone, viene el diablo y todo lo descompone”.
Hasta la próxima.
