De visita en los panteones

JUANY RAMÍREZ

Durante el Día de Muertos los panteones en México se convierten en lugares de reunión y celebración, en honor a los seres queridos fallecidos.

Las familias limpian y decoran las tumbas con flores, especialmente cempasúchil, y encienden velas para guiar a los espíritus.

Muchas personas llevan alimentos y bebidas que los difuntos disfrutaban, creando un ambiente de convivencia, tanto para recordar como para compartir historias de los que han partido.

Y no falta el fara fara o el mariachi que se escuchan algo no tan lejos, interpretando las canciones que alegraban su vida, o bien melodías dedicadas a su ausencia física, que al unísono te unes sin querer: Amor Eterno, Dos Coronas a mi Madre o la de Yo te Extrañaré o Ahora que te vas, dedicada a los seres queridos que acaban de partir.

El estar ahí, en su morada, te llena el corazón de nostalgia y es inevitable  que una basurita entre en tu ojo (así decimos coloquialmente cuando de nuestros ojos brota una lágrima), sintiendo que te abrazan con el viento, que te acarician con el aroma de las flores que acabas de colocar en su tumba, y crees escuchar muy cerca de tu oído el susurro de su voz diciéndote: “No estés triste, hoy y siempre estoy contigo, en tu corazón y en tus recuerdos, así que cuando sientas mi ausencia, solo mira al Cielo y sentirás mi presencia”.

Tengamos una convivencia con el alma de nuestros difuntos siempre con el compromiso de mantener los panteones limpios, así que, al término de tu visita, recoge la basura y limpia la tumba a la que acudiste. Los desechos deposítalos en un contenedor o en una bolsa, porque casi siempre tenemos la fea costumbre de dejar la basura regada.

¡Aaaaaah! Y como recomendación:

No camines sobre las tumbas ni las lápidas, pues éstas pueden quebrarse y causar un accidente.

Y recuerda que el Día de Muertos y la visita al panteón en este día es  una tradición mexicana que trasciende con el tiempo.

Nos leemos la próxima.