El capitalismo no siempre es la solución

HÉCTOR F. SALDÍVAR GARZA

Ayer escuché como noticia reciente que Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil que llegó a la cumbre gracias a un golpe de Estado y actualmente está en la cárcel, recibió el respaldo de un grupo de personas que está pugnando porque le brinden prisión domiciliaria, lo cual para un observador político social, como es mi caso, la duda sobre el futuro inmediato para ese país es fuerte, por las condiciones en que se encuentra al momento.

Lo dirige Luiz Inácio Lula da Silva, líder de tendencia izquierdista con fuerte popularidad y que para realizar la acción ilegal y alcanzar la Primera Magistratura recibió el apoyo de nuestros vecinos del norte.

Esto nos conduce a pensar que, además de Brasil, otros países con similitudes ideológicas, como Colombia, un tanto Cuba e incluso México, por diferentes razones, debemos mantener en alto las antenas receptoras de información reciente y riesgosa para la estabilidad política.

Unos que representarían al pueblo norteamericano, que a través de la historia ha mostrado interés de apropiarse del continente para facilitar su funcionamiento industrial y tecnológico,  y  otros porque no coinciden con los  Estados Unidos respecto a la ideología,  algunos  más, en virtud de poseer en su geografía valores materiales que resulten necesarios para su cotidianidad al elaborar nuevos instrumentos o maquinaria que los complementarían, ejemplo los celulares.

Además del pueblo norteamericano otro personaje de quien nos debemos cuidar con gran énfasis es del presidente Donald Trump, que con sus conductas inesperadas, pero siempre en busca de apropiarse de lo que requieren, no cuenta con ningún impedimento moral o ético para afectar a los pueblos.

Un ejemplo ha sido Cuba a quien han martirizado hasta el cansancio anhelando doblegarlos para posteriormente argumentar, que si bien fracasaron es porque el sistema económico político social que aplican no funciona.

Sin embargo, para una persona con suficiente información la recomendación señalada no es válida, ya que México la empleó durante tres sexenios continuos, (Peña Nieto, priista) y (Fox y Calderón, panistas), que empobrecieron más a la población durante sus regímenes, de tal forma que cada vez nos estamos acercando a una gran verdad pronunciada en el Siglo XIX por el filósofo y economista alemán Karl Marx, quien consideró que el Capitalismo no triunfaría porque llevaba en su seno la semilla de la destrucción.

Estados Unidos es el mejor ejemplo, ya que, si bien cuenta con gran mejoría económica, el desarrollo equilibrado no existe porque la célula básica de la sociedad, la familia, la tienen sumamente desquebrajada.