ANGEL CAMACHO
Hasta la semana epidemiológica 26 se registran un total de mil 547 casos en lo que va del presente año; de acuerdo con la Secretaría de Salud Federal la entidad se ubica como la cuarta con más infecciones a nivel nacional.
Este aumento de contagios de varicela en Tamaulipas ha encendido ya las alertas sanitarias por la llegada de las vacaciones, que traen consigo mayor concentración de personas en lugares públicos por lo que podrían incrementarse aún más los casos en el estado.
Se atribuye el alza de contagios a la falta de percepción de riesgo, la baja cobertura de vacunación y la reactivación de actividades sociales. Aunque la vacuna contra la varicela existe, no forma parte del esquema nacional obligatorio, lo que ha dejado a muchas niñas y niños sin protección.
¿Qué es la varicela?
La varicela es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa causada por el virus varicela-zóster (VZV). Es común en la infancia, aunque también puede afectar a adolescentes y adultos si no han sido vacunados o nunca la han padecido.
¿Cuáles son sus síntomas?
- Fiebre moderada
- Malestar general y pérdida del apetito
- Aparición de erupciones cutáneas (ronchas o ampollas pequeñas con líquido) que causan picazón
- Las lesiones evolucionan: aparecen como manchas rojas, luego vesículas (ampollas), costras, y finalmente se caen
¿Cómo se transmite?
La varicela se transmite de persona a persona de las siguientes formas:
Por vía aérea: Al toser, estornudar o hablar, una persona infectada expulsa gotas con el virus que pueden ser inhaladas por otros. Es la forma más común de contagio.
Por contacto directo: Al tocar las ampollas o el líquido de las lesiones de alguien infectado. También al tener contacto con objetos contaminados por ese líquido (ropa, sábanas, juguetes).
Desde uno a dos días antes de que aparezcan las ronchas: La persona ya puede contagiar antes de mostrar síntomas visibles, lo que facilita su propagación.
Ante el aumento de casos de varicela en Tamaulipas y otros estados, las siguientes estrategias de salud pública son recomendadas para controlar y prevenir brotes:
1. Reforzar la vacunación. Garantizar el abasto y distribución de la vacuna contra la varicela en centros de salud, especialmente en zonas con alta incidencia. Ampliar la cobertura: revisar esquemas incompletos en niños y ofrecer vacunas a adolescentes y adultos no inmunizados. Implementar jornadas intensivas de vacunación en escuelas, guarderías y centros comerciales.
2. Vigilancia epidemiológica activa. Fortalecer la notificación obligatoria de casos en hospitales, clínicas y escuelas. Identificar rápidamente los brotes y establecer cercos epidemiológicos. Usar sistemas digitales para monitoreo en tiempo real de contagios por región.
3. Educación y comunicación a la población. Campañas informativas en medios y redes sociales para reconocer síntomas (fiebre, sarpullido, malestar). Fomentar el aislamiento domiciliario del paciente por al menos siete días. Promover la vacunación como principal método de prevención.
4. Aislamiento y control de casos. Indicar a padres y escuelas el no enviar a niños con síntomas hasta su recuperación total. Establecer protocolos de higiene en escuelas, guarderías y hospitales.
5. Capacitación del personal de salud. Actualizar a médicos, enfermeras y promotores en: diagnóstico clínico, manejo ambulatorio, recomendaciones de aislamiento y entrenamiento en vacunación y atención durante brotes.
6. Atención prioritaria a grupos vulnerables. Enfocar estrategias en niños menores de diez años, personas con enfermedades inmunodepresoras, mujeres embarazadas no inmunizadas y en adultos jóvenes sin antecedentes de vacunación.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
