La osteoporosis una enfermedad silenciosa

ANGEL CAMACHO

La osteoporosis se ha consolidado como una de las enfermedades crónicas más relevantes para la salud pública a nivel mundial, debido a su elevada prevalencia, su carácter silencioso y el impacto profundo que tiene en la funcionalidad, autonomía y calidad de vida de las personas afectadas.

Esta enfermedad se caracteriza por una disminución progresiva de la densidad ósea y por el deterioro de la microestructura del hueso, lo que incrementa notablemente la fragilidad ósea y el riesgo de fracturas ante traumatismos mínimos o incluso sin un golpe aparente.

Las fracturas por fragilidad, especialmente las de cadera, columna y muñeca, representan una de las complicaciones más graves, ya que pueden desencadenar discapacidad prolongada, dependencia de terceros e incluso mortalidad en los casos más severos.

El aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento acelerado de la población contribuyen a que la osteoporosis sea cada vez más frecuente, afectando principalmente a mujeres posmenopáusicas, aunque los hombres también son susceptibles, especialmente después de los 70 años.

Además, factores como la deficiencia de calcio y vitamina D, la falta de actividad física, el uso prolongado de ciertos medicamentos (como glucocorticoides), el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, así como enfermedades endocrinas o gastrointestinales, incrementan el riesgo de desarrollar esta condición.

Pese a que existen herramientas diagnósticas accesibles y eficaces, como la densitometría ósea, aún persiste un importante subdiagnóstico: se estima que gran parte de la población con osteoporosis no sabe que la padece hasta que ocurre una fractura.

Cifras que alertan

En México se estima que hay más de diez millones de personas con osteoporosis. Estudios nacionales muestran que, en población mayor de 40 años, la prevalencia de osteopenia + osteoporosis era de aproximadamente 32.8 por ciento (osteopenia) y ocho por ciento (osteoporosis).

En mujeres posmenopáusicas mayores de 50 años, algunas investigaciones estiman una prevalencia de osteoporosis de 16-17 por ciento, mientras que en hombres es menor, alrededor del 6-7 por ciento. Otro estudio con mujeres “aparentemente sanas” mayores de 50 años encontró que 16 por ciento presentaban osteoporosis y 57 por ciento osteopenia.

Según un análisis reciente del año 2023, se estimaron 229 mil 239 fracturas por fragilidad (fracturas osteoporóticas) en adultos de 50 años o más en México durante ese año. De esas fracturas, 53 mil 842 fueron fracturas de cadera y 41 mil 459 fracturas vertebrales.

Desde una perspectiva económica, la osteoporosis representa un desafío considerable para los sistemas de salud. Las fracturas de cadera, por ejemplo, requieren hospitalización, cirugías costosas y rehabilitación prolongada, lo que aumenta los gastos sanitarios y genera un impacto significativo en las familias, quienes deben asumir cuidados prolongados o adaptaciones en el entorno del paciente.

Además, la pérdida de productividad laboral por fracturas en adultos mayores y la carga social que implica la dependencia funcional agregan un peso adicional al problema.

Importancia de la prevención, diagnóstico y acción urgente

Estos datos confirman que la osteoporosis no es un problema aislado ni individual: es una enfermedad silenciosa pero altamente prevalente, con un impacto real en salud pública, calidad de vida y economía.

La combinación de un envejecimiento poblacional, el subdiagnóstico, la baja detección y el bajo porcentaje de personas tratadas sitúa a México ante un desafío serio que requiere atención prioritaria.

Es vital:

  • Fomentar campañas de concientización y prevención, especialmente en población mayor de 40-50 años.
  • Promover el diagnóstico oportuno, mediante densitometrías óseas y evaluación de factores de riesgo.
  • Garantizar acceso a tratamiento y seguimiento médico para quienes lo necesitan.
  • Impulsar políticas públicas orientadas a la salud ósea, incluyendo educación, nutrición, actividad física y control de factores de riesgo.

La osteoporosis, aunque silenciosa en su progresión, tiene un impacto profundo cuando se manifiesta a través de fracturas incapacitantes. Por ello, debe ser abordada como un tema prioritario de salud pública, integrando acciones preventivas, diagnóstico oportuno, investigación y fortalecimiento de políticas públicas orientadas a la atención integral de los pacientes.

Solo mediante un enfoque multidimensional será posible reducir la incidencia de fracturas, mejorar la calidad de vida de la población mayor y disminuir la carga social y económica que esta enfermedad impone.

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.