DIEGO LÓPEZ BERNAL
Pocos de nuestros gobernantes superan el 50 por ciento de aprobación en las diversas encuestas que realizan empresas como Consulta Mitofsky y Arias Consultores, y algunos de plano están “para llorar”.
Va con nombre y apellido: CARLOS PEÑA, mejor conocido en el bajo mundo de la política fronteriza como “Makito”, apenas llegó al 48.5 por ciento en la más reciente encuesta de Mitofsky, pero en la de Arias de plano el de Reynosa está por los suelos, con tan solo 11.7 puntos.
Otro alcalde: El de Victoria, EDUARDO GATTÁS (aunque prefiere que le sigan diciendo Lalo, como en su juventud), en el mismo sondeo de Arias logra un 39.5 por ciento, pero en la de Mitofsky anda rondando los 50 puntos, quedándose sólo a ocho décimas (49.2).
Volvemos a lo mismo, no rebasan la mitad de los encuestados, algo que sí sucede, y con cierto aroma a paradoja, en los porcentajes de tamaulipecos que se sienten felices pues hemos llegado a estar por arriba del 50 por ciento.
Por ejemplo, Arias Consultores realiza la encuesta mensual de bienestar y felicidad, en donde recientes resultados muestran que los habitantes de esta sufrida tierra tamaulipeca que se consideran felices son mayoría, al alcanzar un 57.8 por ciento al terminar el año pasado.
Sin embargo, algo pasó…
Resulta que la felicidad en Tamaulipas tuvo una caída este año, pues del porcentaje mencionado en el párrafo anterior bajó hasta 48.6, aunque para febrero nos quedamos apenas a tres décimas de regresar a ser mayoría los que nos sentimos felices, al cerrar en 49.7 por ciento.
Para los conocedores en materia del estado anímico, diciembre suele ser el mes en el que las personas en general se sienten más optimistas y renuevan esperanzas, pero la dureza de iniciar un nuevo año en enero nos lleva al otro extremo, echándole la culpa de este fenómeno al materialismo navideño y la cuesta de enero.
Esto no es una encuesta…
Gracias a la UNAM, esta semana nos enteramos sobre un estudio que realiza la ONU sobre la felicidad en los países y ¿qué creen? Por primera vez desde que se realiza esta evaluación en 147 naciones, México se coló al top diez mundial.
Leyó bien, nuestro país tiene el décimo puntaje más alto en la medición sobre la felicidad que hacen expertos en el tema a nivel internacional, dejando atrás a naciones como los Estados Unidos, Inglaterra, España, Australia y otras con niveles de desarrollo mucho mayores que los nuestros.
De hecho, solamente otro país de América figura en el top diez y también es latino; Costa Rica ocupa el lugar seis, superando a Noruega, Israel, Luxemburgo y México. Así, algunas naciones que antes estaban en una posición más alta han caído de manera significativa.
“Son de niveles de ingreso alto, desarrollados, donde se ha visto un deterioro en los niveles de satisfacción y evaluación de vida, y por lo tanto esto hace que vayan cayendo en el ranking”, observa el especialista de la UNAM, Roberto Castellanos para la Gaceta Universitaria.
Mientras tanto, el sonde de Arias Consultores rebela que en febrero pasado el 49.2 por ciento de los mexicanos manifestaron sentirse felices, el 44.6 consideró su vida buena y el 45.9 calificó su bienestar en general también bueno.
Hecho está…
Los escenarios políticos están que arden a nivel nacional, gracias a la polarización de las fuerzas de derecha y de izquierda, lo que incide directamente en la percepción de los mexicanos sobre sus políticos, pero no en el estado anímico. Eso es bueno, que nosotros, los simples espectadores, no le demos tanta importancia al desastre político que vivimos, para así disponernos a hacer la parte que nos corresponde con alegría y buen ánimo.
Colofón…
Si la felicidad personal dependiera de nuestros gobernantes los siquiátricos estarían llenos.
