MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA
El embarazo de una niña de once en Matamoros abre nuevamente el debate sobre la prevención y combate a esta situación, a un asunto que obligadamente se debe observar como un problema de salud pública, y muy grave, por cierto.
El caso en Matamoros todavía puede ser más doloroso porque puede tratarse de una violación a una niña por parte de dos familiares, uno de ellos sanguíneo y el otro la pareja de su madre, asuntos de violencia que con mayor razón se deben de combatir.
Así de brutal, como suele ser la realidad, se nos presenta siempre en números, en datos irrefutables, en problemas que de pronto nos tenemos que dar cuenta que existen porque los embarazos no se pueden ocultar toda la vida, es así como se conoce que más de 90 mil adolescentes cada año son madres en este país, de ellas, cerca de nueve mil son niñas de entre once y 14 años, para precisar, cada día 21 niñas menores de 15 años se convierten en madres en este México lindo y querido.
Los datos nos llevan de tajo a la realidad, a descubrir que en materia de salud hay cosas importantes de que ocuparse, un par de ellas, el uso de drogas en los jóvenes y el aumento de embarazos en niñas de secundaria o preparatoria.
Los hechos dicen que los tamaulipecos hemos hecho esfuerzos, pero falta bastante todavía, porque junto con la gran mayoría de los mexicanos nos hemos preocupado por la inseguridad, el desempleo, las crisis económicas, los ninis (jovencitos que ni estudian ni trabajan), y ya luego por el incremento en el uso de drogas, más una niñez cada vez más precoz y que se embaraza, algunas veces por ignorancia, otras por la falta de madurez, pero también por abusos, sea cual sea la razón, se trata de cosas igual de preocupantes.
Por ello, le decía, quizá sea necesario considerar el embarazo de jovencitas como un problema de salud pública, no es para menos, según las estadísticas en Tamaulipas, hasta el 2025, tres de cada diez embarazos eran de adolescentes, de ellas por lo menos 120 niñas menores de 14 años.
A nivel nacional, las estadísticas ofrecidas por el Inegi detallan más o menos los mismos datos, que tres de cada diez embarazadas son jovencitas y se han dado casos de menores de once años que ya tiene un hijo.
Aquí es donde cabe la pregunta, ¿dónde está el problema?, ¿en el sistema educativo? ¿En salud? ¿Los padres de familia? La respuesta correcta, por dolorosa que resulte, sin margen de error se puede decir que todos.
Parece que en lo educativo no se ha tenido la capacidad de enseñar a los adolescentes sobre salud reproductiva y sexual, ni el autocuidado, y no podría decirle que es un problema de hoy, lo es de los gobiernos del pasado que por cuestiones ideológicas y de corrupción no supieron limpiar esa importante dependencia.
Pero también la Secretaria de Salud debió ser más agresiva en la atención a este grupo vulnerable y después los padres de familia, que por trabajar o por comodidad dejaron a sus hijos a la buena de Dios o a ver qué aprenden en la calle, las tablets y las escuelas debieron estar al pendiente.
Le insisto, todos somos culpables de la situación, unos por incapacidad, otros por negligencia, y algunos más por flojos o porque no se alcazaba a ver el inconveniente en su justa dimensión.
Tiene razón, desde hace algunos años parece que se dan pasos para que las niñas sepan prevenir antes que amamantar, pero con una embarazada que observemos el problema seguirá siendo grave.
Porque además los embarazos prematuros y el uso de drogas en jóvenes son de las razones de toda la inseguridad que se vivió y se vive.
El caso de la niña de once años en Matamoros vuelve a encender las alarmas, doloroso, pero es la cruel realidad que debemos atender para prevenir el delito y los abusos contra la infancia, igual para evitar que por gusto o calenturas propias de la edad vayan a caer en esos errores.
Esperemos que en esta ocasión exista responsabilidad, porque en el caso que le detallamos tuvieron que pasar cinco meses para detectar el embarazo de la niña, ya cuando por salud no se puede hacer nada para protegerla.
Le insisto, no son tiempos de ocultar verdades, de sobra se sabe que por pena o miedo a muchas mujeres les da hasta por ocultar un embarazo no deseado, en las autoridades pasaba lo mismo en otros tiempos y ya no debe suceder.
En el caso específico de Tamaulipas hacemos votos para que los diputados se apliquen, que se olviden de la politiquería para impulsar leyes o fomentar algunas ya existentes con el objetivo de resolver el problema que, le insisto, debe tratarse como de salud pública porque afecta a toda la sociedad.
Y desde luego, se hacen votos porque a los mexicanos no nos distraiga más la inseguridad, que si bien es un problema que nos causa muchos estragos, no es el único, es decir, no podemos olvidarnos de otros asuntos como las drogas y los embarazos en adolescentes porque eso provoca incubar más inseguridad para el futuro.
Conclusión…
Por el bien de todos, esperemos que la niña embarazada de Matamoros nos ponga a trabajar a todos, porque de no hacerlo ponemos en riesgo a tres mil niñas que van a quedar preñadas este año y seguirán otras en peligro de caer en el mismo problema para el siguiente, el asunto es grave, más porque un escándalo tuvo que venir a abrirnos los ojos para observar nuestra dolorosa realidad…
Reconoce Américo a la Guardia Nacional…
El gobernador Américo Villarreal Anaya hizo un reconocimiento a la presencia y participación de la Guardia Nacional, que ha contribuido no solo al fortalecimiento de todas las actividades de seguridad de nuestra entidad, sino también a los programas para la integración de nuestra sociedad, que generan confianza a fin de mantener el Estado de derecho.
Al atestiguar la ceremonia de toma de posesión al cargo y protesta de bandera del general brigadier de la Guardia Nacional de Estado Mayor, Mauricio Cansino Báez, como nuevo coordinador estatal de la Guardia Nacional en Tamaulipas, el Gobernador afirmó que en nuestra entidad se da estricto cumplimiento a los lineamientos de la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y se privilegia la coordinación, la confianza y la comunicación permanente, lo que ha permitido alcanzar resultados que han sido avalados por instituciones nacionales.
Ante la presencia del general Andrés Ojeda Ramírez, coordinador interino de la Sexta Coordinación Territorial de la Guardia Nacional, el mandatario tamaulipeco agregó que también se ha fortalecido la generación de inteligencia, un rubro en el que la Guardia Nacional es fundamental, y que se cuenta con un mayor número de elementos, tanto de esta institución como de la Guardia Estatal, incrementando la fortaleza y presencia en territorio para atender labores de disuasión, prevención y atención de los hechos delictivos que se pueden estar generando en nuestro estado.
«Estamos muy agradecidos, muy reconocidos por su presencia y participación en todas las actividades de seguridad de nuestra entidad, y que también cada vez, a través de sus programas de fortalecimiento e integración a nuestra sociedad, se siga generando esta confianza y esta forma de denuncia, que es lo que nosotros esperamos tener cada vez de nuestra ciudadanía, para mantener este Estado de derecho», expresó.
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