Síndrome de Burnout: Grave afectación a médicos residentes

ANGEL CAMACHO

Largas jornadas laborales, presión constante y falta de apoyo emocional agravan el desgaste profesional en los futuros especialistas médicos.

Ante los recientes acontecimientos donde perdiera la vida el joven Abraham Reyes, médico residente de la especialidad en Medicina Interna de la Clínica 25 del IMSS, de Monterrey, Nuevo León, nuevamente se encienden las alertas en todos los hospitales, por la salud mental y física de los futuros médicos especialistas; y es porque el Síndrome de Burnout, o desgaste profesional, se ha convertido en un problema creciente entre los médicos residentes en México.

Diversos estudios y encuestas revelan que entre el 60 y el 80 por ciento de los residentes presentan síntomas moderados o severos de Burnout, lo que representa una amenaza directa, tanto para su bienestar como para la calidad del sistema de salud.

Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (2023) encontró que el 76 por ciento de los médicos residentes reportaron agotamiento emocional, mientras que el 68 por ciento manifestó despersonalización (una forma de desconexión emocional con los pacientes), y el 59 por ciento refirió una baja realización personal. Estas tres dimensiones configuran el síndrome, según la escala de Maslach, el instrumento más utilizado para su diagnóstico.

Los médicos residentes enfrentan jornadas laborales que, en muchos casos, superan las 90 horas semanales, especialmente en instituciones públicas como el IMSS, ISSSTE y hospitales universitarios. Un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos advirtió en 2022 que más del 40 por ciento de los residentes no duerme más de cuatro horas continuas durante sus guardias, y que un número considerable sufre trastornos del sueño, ansiedad y síntomas depresivos.

“La presión es inmensa y muchas veces no se reconoce el esfuerzo. Hay días que apenas dormimos unas horas y tenemos que seguir atendiendo pacientes”, comenta una residente de medicina interna del IMSS que prefirió mantener el anonimato.

El impacto de esta crisis no es menor: se ha documentado que el Burnout en personal médico incrementa los errores clínicos hasta en un 30 por ciento, además de duplicar el riesgo de ideación suicida en comparación con la población general, según datos de la Asociación Mexicana de Psiquiatría.

Aunque algunas instituciones han comenzado a implementar programas de bienestar, pausas activas y asesoramiento psicológico, especialistas advierten que estas medidas siguen siendo parciales y reactivas. Se necesita un cambio estructural en el sistema de formación médica: reducir las jornadas excesivas, garantizar tiempos de descanso y promover espacios seguros para hablar del bienestar emocional.

Organismos como la Asociación Mexicana de Médicos Residentes han solicitado reformas laborales, el pago justo de sus honorarios y la implementación de políticas públicas que reconozcan el desgaste psicosocial como un riesgo laboral.

Visibilizar el Síndrome de Burnout en los médicos residentes es un primer paso, pero urge actuar. Cuidar la salud mental de quienes están llamados a cuidar a los demás es, hoy más que nunca, una responsabilidad colectiva.

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.