ANGEL CAMACHO
Con la llegada del nuevo año muchas personas se proponen adoptar hábitos más saludables e incorporar la actividad física a su rutina diaria, lo que provoca una alta afluencia en los gimnasios durante las primeras semanas. No obstante, antes de inscribirse en estos espacios de entrenamiento, es fundamental conocer los posibles riesgos asociados a su uso.
La práctica de actividad física en gimnasios se ha incrementado de manera notable en los últimos años, impulsada por la búsqueda de una vida más saludable.
Sin embargo, el uso inadecuado de instalaciones, la falta de supervisión y las deficiencias en medidas de higiene pueden convertir estos espacios en escenarios de accidentes y enfermedades que es importante conocer y prevenir.
Accidentes más frecuentes
Entre los incidentes más comunes dentro de los gimnasios se encuentran las lesiones musculares y articulares, como desgarres, contracturas, esguinces y luxaciones, generalmente asociadas al levantamiento de peso excesivo, mala técnica o falta de calentamiento previo.
También son habituales las caídas y golpes, provocados por pisos resbalosos, uso incorrecto de aparatos o distracciones durante el entrenamiento. En casos más graves, se han registrado fracturas, especialmente en personas principiantes o con poca condición física.
Otro riesgo a considerar son los eventos cardiovasculares, como mareos, desmayos e incluso infartos, principalmente en personas con enfermedades crónicas no diagnosticadas que realizan ejercicio intenso sin valoración médica previa.
Enfermedades asociadas al uso del gimnasio
El uso compartido de equipos, colchonetas, regaderas y vestidores puede favorecer la transmisión de diversas enfermedades. Entre las más comunes se encuentran las infecciones cutáneas, como hongos (tiña, pie de atleta), verrugas y foliculitis.
Asimismo, se pueden presentar infecciones respiratorias y gastrointestinales, especialmente cuando no se realiza una adecuada limpieza de superficies ni un correcto lavado de manos.
En ambientes con poca ventilación y alta concentración de personas, el riesgo de contagio de virus respiratorios aumenta considerablemente, sobre todo en temporadas de alta incidencia de enfermedades como la influenza.
Prevención, la clave
Especialistas en salud recomiendan realizar una valoración médica previa antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio, así como contar con la asesoría de entrenadores certificados. El uso de toalla personal, la limpieza del equipo antes y después de utilizarlo, una hidratación adecuada y el respeto a los límites del cuerpo son medidas básicas para reducir riesgos.
Finalmente, se exhorta a los propietarios de gimnasios a mantener protocolos estrictos de higiene, dar mantenimiento constante a los equipos y garantizar la seguridad de los usuarios. Hacer ejercicio es fundamental para la salud, pero debe realizarse de manera informada y responsable.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
