Reflujo gastroesofágico ¡No ignores la acidez!

ANGEL CAMACHO

El reflujo puede convertirse en un problema serio.

La sensación de que el alimento o el ácido del estómago “se regresa”, acompañada de ardor en el pecho o agruras, es una molestia que muchas personas experimentan. Se trata del reflujo gastroesofágico, que ocurre cuando el contenido del estómago regresa hacia el esófago y provoca síntomas como acidez, sensación de quemazón, regurgitación, sabor amargo en la boca y, en algunos casos, tos o irritación de la garganta.

Aunque ocasionalmente puede presentarse después de una comida abundante, cuando el reflujo aparece con frecuencia puede convertirse en un problema que requiere atención médica.

Una de las principales medidas para evitarlo es cuidar la alimentación y los horarios. Conviene evitar comidas muy abundantes y procurar porciones moderadas. Algunas personas identifican como desencadenantes los alimentos muy grasosos, picantes, el chocolate, el café, las bebidas alcohólicas, las bebidas gaseosas, la menta y algunos alimentos ácidos; sin embargo, los desencadenantes pueden variar de una persona a otra.

También es importante no acostarse inmediatamente después de comer. Lo recomendable es dejar pasar alrededor de dos a tres horas antes de ir a dormir. Si los síntomas aparecen principalmente durante la noche, elevar la cabecera de la cama puede ayudar a disminuir el reflujo.

Mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo y utilizar ropa que no comprima excesivamente el abdomen son otras medidas que pueden contribuir a reducir los síntomas.

Un error frecuente es recurrir constantemente a medicamentos para combatir la acidez sin identificar la causa. Si los síntomas son frecuentes, persisten o requieren medicamentos de manera continua, es importante consultar a un profesional de la salud para determinar el tratamiento adecuado.

También hay señales que no deben ignorarse: dificultad o dolor al tragar, vómitos persistentes, pérdida de peso sin explicación, sangrado, vómito con sangre, evacuaciones negras o dolor intenso en el pecho requieren valoración médica.

El reflujo puede controlarse en muchos casos con cambios en los hábitos cotidianos, pero no debemos acostumbrarnos a vivir con agruras todos los días.

Comer mejor, cuidar los horarios y escuchar las señales de nuestro cuerpo también es una forma de prevenir enfermedades.

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.