¿Quién dice que no se puede?

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Desde hace décadas, nuestro estado forma parte de las entidades federativas en dónde abundan vehículos de procedencia extranjera, principalmente vehículos con origen en el vecino país del norte.

Toda la zona fronteriza, y más en la zona rural, está llena de vehículos con placas texanas, la gente los prefiere principalmente por su rusticidad, durabilidad y buen desempeño, sobre todo en lo que se refiere a las tareas propias en el campo.

La ciudadanía no compra este tipo de vehículos para estar en contra de la ley, o porque quiera, o le guste andar «ilegal», no señor.

La ciudadanía adquiere un vehículo americano porque simple y sencillamente los vehículos nacionales muchas veces son inalcanzables, sobre todo para quienes trabajan el campo, la tierra.

Sabemos que ya existe un programa para regularizar este tipo de vehículos, pero aun así muchos ciudadanos, por falta de recursos, por algún tema de salud u otros no pueden realizar ese trámite, entonces…

¿Por qué no buscar la manera (el cómo sí) para enlistar todos esos vehículos?

Sería extraordinario que todos esos vehículos, que tienen uso exclusivo para actividades en el campo, para trasladarse y regresar a casa, pudieran circular libremente dentro del estado, por zonas.

Por ejemplo, si un ciudadano vive en Ciudad Victoria o en cualquier otro municipio de la zona centro del estado y tiene un vehículo americano, lo usa porque tiene manera de comprobar su utilidad, en las tareas propias del campo, para trasladar insumos, y para la operatividad del mismo rancho,

Entonces sería bueno que en cada municipio (ayuntamiento) se tomen en cuenta este tipo de peticiones ciudadanas.

¿Por qué no expedir un permiso municipal, para libre circulación y tránsito, únicamente para la zona centro del estado? Otro para el norte y otro más para el sur.

Cualquier ciudadano que trabaja en el campo tamaulipeco estaría dispuesto a pagar simbólicamente, unos 400 pesos al año, para circular de manera legal y evitar así seguir circulando de manera irregular, evitar problemas con elementos del honorable cuerpo de tránsito y además contribuir económicamente con las finanzas del estado de cada municipio.

Estoy seguro que solo aquí en Ciudad Victoria hay más de cinco mil vehículos, aún con estatus de irregular, nada más es cuestión de sacar una calculadora y hacer números, son muchos vehículos irregulares en todo el estado.

Nuestras autoridades podrán darse cuenta de que es mucho mejor expedir permisos anuales, que se puedan pegar de manera visible en cada vehículo, y que esto se resuelva ya.

Ojo, que se pueda sacar una nueva ley, exclusivamente para quienes tenemos actividades relacionadas con el campo, que tenemos vehículos chocolates y que por necesidad requerimos seguir trasladándonos a nuestras parcelas, para llevar insumos, sales minerales, alimentos balanceados, etcétera.

Si esta nueva ley la pudieran abrir a toda la ciudadanía en general, que por necesidad tiene vehículos sedanes o familiares también extranjeros, serían muchos más los permisos que se pudieran expedir en cada ayuntamiento , y además sería cada año.

Lo único que se requiere para poder hacer este tipo de ideas, siempre en beneficio de la ciudadanía, es voluntad.

Con voluntad y orden se pueden hacer muchas cosas, siempre en beneficio de la mayoría.

Es muy probable que quienes aún no tienen oportunidad de regularizar su vehículo, sea por motivos económicos o porque hay vehículos que no son candidatos a regularizarse.

Entonces desde el oficialismo, desde el gobierno, hace falta algo de imaginación, talento, para que todos en la medida de las posibilidades, puedan contribuir en el fortalecimiento de las finanzas públicas en cada ayuntamiento, adquiriendo un permiso anual para libre tránsito, en tareas relacionadas con campo tamaulipeco, por zonas, norte, centro y sur.

Con algo así, tan sencillo y fácil, no solo ganan unos, ganamos todos.

Por mi parte… ¡Es cuanto!