DIEGO LÓPEZ BERNAL
No es por intrigar ni se trata de andar de perdonavidas por el mundo, pero hacemos la pertinente aclaración de que este simple espectador andará de mirón por el principal destino turístico del noreste mexicano.
Sí, ¡Playa Miramar allá nos vemos! Y, fieles a nuestra costumbre, aprovecharemos para ver si todas las palabras bonitas que salen de funcionarios del ramo, tanto estatales como municipales, son ciertas.
¿Ha cambiado algo en playa más visitada del Golfo de México en los años recientes o siguen con sus mismas simplezas? Vamos a observar, con ojo crítico, sí, pero lo más objetivo que nos es posible, como podemos presumir de hacerlo siempre en estas andanzas por los foros tamaulipecos.
Después de esta breve introducción, y hablando de cambios en los últimos años, traemos a colación algo de lo más destacado de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, esa que se encarga de medir la percepción de la inseguridad.
Pues mire nada más: Tampico es el municipio tamaulipeco en donde más ha cambiado la dichosa percepción de inseguridad, pero no crea que para mejorar y regresar al top tres de las “ciudades más seguras de México”, como en otros tiempos.
Nada de eso. Resulta que la percepción de la inseguridad aumentó diez puntos porcentuales de junio de 2024 a junio de 2025 y eso, créanlo, es mucha diferencia porque mientras hace un año dos de cada diez tampiqueños se sentían inseguros ahora son tres de cada diez.
Bueno, el dato preciso es que de 21.5 por ciento aumentó a 31.5 el porcentaje de población que manifiesta sentirse insegura; eso es mucho, insistimos, aunque no podemos perder de vista tampoco que es la ciudad con el porcentaje más bajo de las cuatro que menciona la citada ENSU.
En el mismo periodo solamente Victoria ha mejorado la percepción y esos son datos útiles para el gobernador AMÉRICO VILLARREAL y su recién nombrado secretario de Seguridad, ARTURO PANCARDO, porque no es posible que en tan solo un año cada vez más tamaulipecos se sientan inseguros.
Eso es tanto como ir a paso de cangrejo (o jaiba brava, para estar en sintonía con el entremés que inició esta colaboración). Resulta que en Reynosa aumentó de 75.2 a 81.1 por ciento la percepción de inseguridad y en Nuevo Laredo de 41.4 a 43.1.
No se trata de echar culpas porque, a fuerza de ser sinceros, casi todos los indicadores de incidencia delictiva han bajado de un año a otro y también hay que tomar en cuenta que los medios de comunicación ya poca atención ponen al tema de los delitos, algo que para El Espectador no es bueno y por eso no perdemos seguimiento al tema estadístico.
Hecho está…
Resulta que la tierra que vio nacer al gobernador VILLARREAL ANAYA es la única con reducción de la dichosa percepción, pues de 52.6 por ciento pasó a 48.5 y ya son (somos) menos de la mitad los victorenses que se sienten inseguros viviendo en esta Capital.
Recordamos que hace unos algunos meses las autoridades estatales destacaron con mucho énfasis que la percepción de Tampico es de las más bajas del país; así sigue, sí, pero es propicio aclarar que la ENSU no mide los tres municipios conurbados, pues al menos en sus comunicados el Inegi no aclara que así sea, como sí lo hace con La Laguna, por ejemplo.
Tras bambalinas…
Esta puesta en escena de las percepciones tendrá siempre el telón en todo lo alto, sobre todo sobre la inseguridad, porque es cuento de nunca acabar, pero hemos de confesar que viajaremos de Victoria a Madero sin temor alguno y, también reconocemos, que jamás nos hemos sentido inseguros en la zona conurbada del sur.
Que así siga, por el bien de todos los turistas y los amigables habitantes de la única zona metropolitana que tiene Tamaulipas.
