DIEGO LÓPEZ BERNAL
“Ya empezaron con sus cosas, ¡ya me despertaron a la niña!” Esta fue la reacción de mi esposa al primer perifoneo de la temporada preelectoral, con una invitación del Partido Verde Ecologista de México era para reunirse en la plaza principal.
Y por tercera vez volvió a pasar el vehículo por la casa, con su ruido “marca Acme” que incomodaba a todo el barrio, por lo que salí a ver de primera mano lo que sucedía.
Para quienes trabajamos en casa la mayor parte del tiempo sabemos de lo cómodo que es andar en fachas, de ser posible, todo el día, por eso del susto pasamos a la pena cuando alguien llegó a nuestra banqueta, era una mujer.
“¿Me permite entregarle una información?”, soltó a bocajarro antes de que este simple espectador atinara a entrar a la casa en una graciosa huida, por lo que respondí que no era el momento adecuado (más porque aún traía en la cabeza que despertaron a la niña).
“Ándele”, sigue el diálogo la militante partidista para preguntarme si podía saludar a Manuel Muñoz (eso le entendí), por lo que decliné con un gran argumento: “Soy reportero y estoy en hora pico, es la hora de entrega de información al periódico.”
Y de repente tenía frente a mí a un amable dirigente; “permítame obsequiarle algo”, me dijo a quien la dama presentó como Chuy Medina, secretario de algo así como procesos electorales.
En fin… Bajó el telón de la mini puesta en escena al tomar una camisa y un periódico del partido en cuestión; un apretón de manos no sin antes desear suerte en su encomienda al funcionario partidista cerró el capítulo, un tanto incómodo.
“¡Por andar de Chon!”, dijo y las risas de mi esposa restaron tensión.
¿Luz verde?
Sin embargo, el oficio me llevó a agradecerme por conservar el periódico, del que hay que aclarar que evita una violación a la ley electoral (por aquello de actos anticipados) con una leyenda que dice arriba: “Medio de difusión para militantes y simpatizantes”.
Primero. No soy militante del Partido Verde ni de ninguno otro y a lo largo de mi carrera profesional tuve que declinar no pocas veces a participar en política desde estos institutos.
Segundo. Nunca manifesté a la dama en cuestión ni al funcionario ser simpatizante (de hecho con el capítulo ese donde Manuel Muñoz llamó “niña del Congreso” a una legisladora local el susodicho cayó de mi gracia).
Tercero y no menos importante. El dinero público con el que se financia a este y los demás partidos terminó en el cesto de mi basura pues fue un remedo de “medio de difusión” lo que vimos.
Hecho está…
Si cree Manuel Muñoz que con ese panfleto ganará simpatizantes o, siendo más osado, militantes, considero que está muy equivocado. Es de lo peor que he visto en muchos años.
Vi el ego del líder partidista a todo su esplendor, sin empacho alguno, así como el de sus colaboradores más cercanos y de aquella a la que destaparon como precandidata para el 2028.
Así que PVEM, tú muy mal…
