Nos remontamos al totalitarismo priista de los años 50 y 60

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

En verdad que da tristeza ver todo aquello avanzado, destruido por un grupo de vulgares mercenarios de la política, que mienten y culpan a otros de su propio erróneo actuar.

Mienten porque antes se revolcaban como opositores envueltos en la bandera de México para reclamar tres o cuatro por ciento de sobrecostos en aquellas obras en otros tiempos políticos; hoy aplauden y defienden sobrecostos escandalosos, que hicieron de la noche a la mañana millonarios a prominentes y distinguidos miembros de la cúpula del partido de moda.

Nada más en la refinería Olmeca, la misma que aún no refina nada (diez por ciento) y que difícilmente trabajará al cien, que costaría ocho mil millones de dólares, y que se terminaría en diciembre del 2022, «con la mano zurda», decía “Locatel”.

Hoy su sobrecosto sobrepasa por mucho 22 mil millones de los mismos dólares. ¿Dónde quedaron los 14 mil millones de dólares de diferencia? ¿Verdad que no es lo mismo ser borracho que cantinero? Las cosas cambian, y mucho.

Otro ejemplo de sobrecosto es el aeropuerto fantasma, ese nada funcional, de difícil acceso, muy retirado de todo, y que tiene menos vuelos hoy que el mismísimo aeropuerto de Tampico, Tamaulipas.

Se acuerdan ¿cuánto costaría y cuánto terminó costando? ¿Quién se quedó con los miles de millones de diferencia?

Otro ejemplo de malos negocios con dinero público, y jugosos dividendos para sólo unos cuantos, es la línea aérea Mexicana de Aviación, que cuesta cada año más de tres mil millones de pesos mexicanos, sólo para mantenerla «operando».

¿Más? Otro “joya” de pésimas decisiones oficiales con dinero público y con sobrecostos fuera de la realidad, de un ser humano normal, es el famoso trenecito, otro elefante inoperante que brinda un servicio de media tabla, nada que aplaudir, que tiene muchos contratiempos operativos, que tiene sólo una corrida al día en cada sentido de las vías.

Creo que es por eso que esa otra ocurrencia con dinero público del abuelito “Locatel” cuesta cada año más de tres mil millones de pesos mexicanos, también sólo para mantenerla operando.

Ahí es donde uno pregunta ¿por qué les duele tanto gastar mil millones de pesos cada año en el INAI si descaradamente los gastan en otras estupideces, como borrachos empoderados?

Nooo, la realidad es otra, ahora como oficialistas no les gustan los organismos que controlen su actuar, en el ejercicio del gasto del dinero público, les gusta la opacidad, por algo ha de ser.

Mienten repetitivamente hasta que ellos mismos se creen sus propias mentiras y además descaradamente quieren terminar con los más valioso que tenemos todos y cada uno de los mexicanos: libertad y democracia.

No es tan difícil darse cuenta; allá en Cuba hicieron lo mismo y cuando cambiaron las reglas a modo de la revolución dijeron, como hoy dicen aquí, que ellos jamás se atreverían a callar otras opiniones, que ellos amaban la libertad.

¿Alguien me puede explicar que pasó en Cuba? Y, lo peor, ¿alguien me puede explicar lo que sigue pasando hoy en Cuba, después de la bendita «Revolución»?

Ese mismo camino y ajuste a las reglas, en materia de libre expresión y pensamiento, en tener una democracia, con autoridades cien por ciento neutrales hoy cambiaron como también allá en Venezuela y Nicaragua.

¿Y qué creen? También les dijeron exactamente lo mismo, que ellos jamás harían algo así en contra de la libertad de la ciudadanía; hoy en Nicaragua gobierna el militar Daniel Ortega, desde hace décadas, y la vicepresidenta es su esposa.

Lo digo nada más para que entiendan la gravedad de la reforma mexicana, que hoy está dispuesta a acabar con todos esos años de lucha entre los sectores de la sociedad.

México no merece ser un botín económico de una pandilla de locos, dispuestos a todo, incluso a expropiar empresas y concesiones, nada más como una manera de «acalambrar políticamente» a las empresas encargadas de difundir en su programación, sus frecuencias y canales, para que como en aquel México autoritario sólo hablen bien de ellos y jamás expongan el desastre político y económico real.

Reflexión…

Todo lo que sale del erario, más a manera de deuda, así como llevan los últimos seis años y medio, recursos se usan para repartirse en programas sociales… Bien, efectivamente, con estas acciones se genera una falsa narrativa de que en territorio hay dinero circulante, pero se tiene que decir: Ese dinero que circula hoy es uno que alguien lo va a tener que pagar en un futuro muy próximo.

Se llama deuda pública y llevan siete Fobaproas juntos, endeudando las finanzas del país desde noviembre del 2018 hasta hoy; no lo digo yo, lo dijo en su última comparecencia el señor Secretario de Hacienda, así lo manifestó,

Algo tiene que andar muy mal para que en México tengamos mención honorífica en el ranking con las gasolinas más caras del mundo.

Por más que se le busque cuadratura al círculo, se nota a kilómetros que la narrativa de felicidad está a punto de terminar, vendrán tiempos difíciles para la economía mexicana.

No lo digo yo, lo dicen los expertos, l que por cierto nada ganan diciendo otro panorama diferente a la realidad.

Por mi parte… ¡Es cuanto!