No seas tradicional… ni liberal

ASBEL MAR

“Ser conservador se está poniendo de moda”, es una de las frases que más he leído en mis redes sociales últimamente y si les soy completamente sincera me preocupa muchísimo. Y me preocupa más quienes se atreven a señalarlo como algo malo.

Salvador Allende dijo que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica” y no podría estar más de acuerdo, ir en contra de las imposiciones determina muchas veces los momentos más importantes de la historia.

Lamentablemente hemos tergiversado este concepto a nuestro beneficio, donde creamos dos posturas extremistas que no te permiten definir tu propia opinión sobre absolutamente nada. Si no estás de acuerdo conmigo estás en mi contra y cualquier postura distinta a esta es errónea.

Ser joven ya no se trata de evolucionar, de crecimiento y de asombro, de describir y conocer, de ser los primeros en generar un pensamiento crítico y analítico, se trata, simplemente, de seguir tendencias y condenar a quienes no la sigan… o eso es lo que parece.

Siendo sincera, el término “conservador” me causa mucha intriga si es utilizado en un contexto diferente al político, sobre todo cuando se trata de mujeres, porque, es sencillo sentirse cómodo con que un hombre cumpla con el rol de género al que estamos acostumbrados, es fácil asociarlo con fortaleza y sensibilidad, pero, como siempre, las mujeres no poseemos ese derecho.

¿Cuál es la diferencia entre las mujeres que deciden ser profesionales y vivir en soltería entre aquellas que buscan el matrimonio y ser madres? Solo una: sus decisiones, y eso son: suyas.

Creo que es importante recordar que su característica principal es que son pasajeras, mediáticas y efímeras. Una moda no determina el estilo de vida de una persona, claro que puede influir y puede envolver muchísimas capas de un contexto sociocultural complejo, como el estilo del lenguaje, la forma de vestir, tradiciones que comenzaron con un día haciendo algo diferente.

Es atrevido y despectivo afirmar que las elecciones de las mujeres pueden ser tan volubles que se definen con una etiqueta, que la fragilidad de una red social puede determinar el futuro de su vida y que, de alguna forma, su capacidad de raciocinio no da más para decidir por ellas mismas y por lo que ellas quieren.

Por eso, abrazo y apoyo a todas las mujeres que, sin importar qué hagan siempre serán juzgadas y criticadas, deciden ir en contra de la norma; quien elige ser madre y está dispuesta a entregarse por amor; quien busca realizar su vida profesional luchando contra los obstáculos que se le ponen enfrente.

Vivamos por nuestras elecciones, por nuestros principios, no seamos influenciados porque nuestra opinión siempre vale la pena.

Me despido esperando que nos leamos próximamente.