Los Huastecos (IV): Historia de honor, comercio y arte

JUAN R. GIL

La historia de México prehispánico es un mosaico fascinante de culturas que se entrelazan, se enfrentan y evolucionan a lo largo del tiempo. Entre los pueblos que moldearon el destino del territorio destacan los Olmecas, pioneros de la civilización mesoamericana; los Huastecos, herederos de la tradición maya en las faldas de la Sierra Madre Oriental, mismos que desarrollaron una identidad muy rica y propia; y los Huachichiles, de quienes hablamos en la serie anterior, seminómadas del norte que desafiaban la estabilidad territorial con su estilo de vida errante.

Lo que en un principio fueron conflictos, derivó más tarde, a un sistema de intercambio y reconocimiento mutuo, dejando un legado de comercio, diplomacia y arte.

Los Huastecos: Sobrevivientes de la conquista

Los huastecos son una etnia que se autodenominan los Teenek, habitan en los actuales estados de San Luis Potosí, Veracruz  y sur de Tamaulipas desde el siglo V a.C. Esta singular etnia tiene sus raíces en los Mayas, sin embargo, nunca estuvieron totalmente sometidos a ellos, y, además, sobrevivieron la avalancha de la conquista europea.

El nombre huasteco o huasteca se deriva del vocablo náhuatl cuextecatl o huaxtecatl, que tiene dos posibles fuentes, respectivamente:

Una es cuachalolotl, «caracol pequeño»,

y una mas que es huaxin, que significa «guaje»

La Huasteca Tamaulipeca

Es la región, llamada «la costa sur», esta, hoy día limita con el norte del Estado de Veracruz delimitada por el Río Pánuco e inicia a la altura de Soto la Marina.

La hermosa Huasteca de Tamaulipas está conformada por los municipios de Aldama, Altamira, Antiguo Morelos, El Mante, Nuevo Morelos, Ciudad Madero, Gómez Farías, Ocampo, González y Tampico.

Sobresaliente en esta región son los cenotes de Aldama, el Nacimiento, las grutas de Quintero, la cueva del Abra en El Mante, la playa Tesoro en Altamira, playa Tampico-Miramar y El cerro del Bernal en González.

Este último, (el cerro del Bernal) es uno de los símbolos que la bandera de Tamaulipas tiene impresa en el centro. Un cuello volcánico que ha perdurado, según prestigiosos geólogos, por millones de años. (En una próxima serie hablaremos de toda la simbología de esta singular bandera) en especial de los recursos naturales que en si misma guarda.

Los Olmecas vs los huachichiles

Los Olmecas, originarios de lo que hoy es el Estado de Hidalgo, tuvieron una estrecha relación, con sus invasores nómadas los huachichiles (y/o guachichiles). Estos primeros, fueron una civilización que perduro por alrededor de 600 años, (650 D.C–1164 D.C) con un sofisticado sistema político-social que los convirtió en un referente para otros pueblos. Su sociedad estaba estructurada en torno a dos figuras centrales: los sacerdotes-chamanes, guardianes de la espiritualidad y el conocimiento; y los Totuanic, líderes supremos que guiaban el destino de la comunidad.

Aunque se piensa que la historia mexicana prehispánica estuvo dominada por el patriarcado, hallazgos arqueológicos revelan que las mujeres desempeñaron un papel crucial en el gobierno olmeca. Se tiene registro de al menos dos ocasiones en que una Totuanic lideró la comunidad, entre ellas Xiuhtlaltzin, gobernante alrededor del año 1000 d.C., dejando constancia de la participación femenina en la toma de decisiones.

La estabilidad olmeca se vio amenazada por los caminantes del norte. Ante la llegada de estos inestables seminómadas, los Olmecas antes de mostrar su fuerza bélica, acudieron al diálogo como herramienta para el equilibrio territorial.

Los Huachichiles de naturaleza seminómada-guerrera se movían en busca de alimento y asentamientos temporales, custodiando sus campamentos y sus mujeres. Esto inquietaba a los Olmecas y los Huastecos, quienes veían en ellos un desafío constante a la estabilidad territorial.

A diferencia de las civilizaciones más estructuradas, los Huachichiles tenían una organización basada en la supervivencia. Aunque en un inicio fueron considerados invasores, su presencia llevó a la implementación de acuerdos que transformaron los conflictos en oportunidades de cooperación.

Previo a cada batalla, se establecía un principio fundamental: el honor al adversario a través del diálogo. Solo después de comprender al oponente, se decidía si la confrontación era inevitable o si podía alcanzarse un acuerdo. Esta práctica de dialogo prehispanico, permitió el nacimiento de un sistema de comercio basado en el trueque, estableciendo rutas comerciales desde Tollan-Xixoxotitlan hasta la región huasteca.

La Palabra como Símbolo de Honor

Uno de los pilares de esta dinámica fue el reconocimiento de la tierra como un regalo compartido. No existía el concepto de propiedad privada como se entiende en la actualidad. El agua, el aire, los animales y la fertilidad del suelo eran considerados bendiciones colectivas, con la responsabilidad de ser protegidos por todos.

Este pensamiento se convirtió en la base de una sociedad equitativa, donde la riqueza natural se entendía como parte del equilibrio del universo. Las alianzas entre pueblos promovieron el comercio y la preservación del entorno, dejando un legado de respeto por la naturaleza y por quienes habitaban la tierra.

Identidad, Comercio y Arte

A pesar de la influencia tolteca, los pueblos originarios de la huasteca tamaulipeca, custodiaron su independencia cultural, destacando en áreas como la cerámica, la joyería y la música.

El molcajete, herramienta tradicional de cocina, y las esculturas de piedra son vestigios de su legado. La música, transmitida de generación en generación, sigue viva entre sus descendientes.

Entre las melodías tradicionales, destaca un canto en Teenek (Huasteco) que resuena con un mensaje de alegría y esperanza:

Tsakam tsakam dancha’

Xi t’oyol ti kincha

Yab u wichiyai I walik

Tin tumb an olol.

Su traducción al español evoca un mensaje para los niños:

«Pequeño, pequeño, danza

Como el pájaro en la rama

Que no se cansa de hablar

En medio de los niños.

Escucha con alegría

El canto que les dirá:

No seas como un niño triste,

Sé mejor un niño feliz.»

Los ancianos huastecos continúan entonando este canto para transmitir su herencia cultural a las nuevas generaciones.

Un Legado de Resiliencia y Diálogo

La relación entre Olmecas, Huastecos y Huachichiles ilustra que la historia no solo se construye a través de la conquista, sino también del reconocimiento mutuo. Lo que en un inicio fueron enfrentamientos, evolucionó hasta convertirse en un sistema de comercio, intercambio cultural y alianzas territoriales.

A través del diálogo y la diplomacia, estos pueblos lograron establecer un modelo de convivencia que influyó en la historia de la región. Hoy, su legado resuena en los vestigios arqueológicos, en el idioma Teenek, en la música y en la cosmovisión de los descendientes de estas civilizaciones.

La historia nos enseña que los mayores avances ocurren cuando la palabra y el respeto se colocan por encima de la guerra. Un pacto de honor, comercio y resiliencia, que sigue vibrando en la memoria de México.

Continuamos en esta serie la próxima semana, no sin antes regalarte un querreque huasteco:

El querreque Espectador

Me dijo ven y comparte

Me dijo ven y comparte

El querreque Espectador

Le dije que ya de viejo

Soy quien lo parte y reparte

No sé si por ser huasteco

O por llevarlo en la sangre.

Querreque…Querreque…

Me dijo el buen Bernal

me refiero a un buen amigo

A la tuna de la UAT

Le faltan pencas y espinos.

Querreque…Querreque…

Nadie me obliga a escribirlo

Y nadie me lo ha impedido

Pero si lo lees mi huasteco

No quedare en el olvido.

Querreque…Querreque…

Ya con esta me despido

Espera al otro Domingo

Si quieres seguir leyendo

Seguro cuentas conmigo.

Querreque…Querreque…