¡La tableta no me cobija!

JUAN R. GIL

Una niña impaciente esperaba la llegada de papá en casa, ya que, después de cumplir con su jornada de trabajo, al llegar a su hogar, caminaba hacia su muy antiguo sofá, ahí ella se sentaba en sus piernas para escuchar un cuento y así dormir entre sus brazos.

Un día su papá se dio cuenta que ya había repetido tres veces los cien cuentos que se sabía, mismos que su pequeña escuchaba al quedar dormida y que cada vez lo hacía en menos tiempo.

Como era muy práctico en sus labores y a todo le buscaba simplicidad, decidió comprar una tableta digital y una vez adquirida se propuso a grabar todos los cuentos, de tal modo, que su hija, con solo aplanar la pantalla escucharía uno de los cien al azar.

Pasados ya los días se veía que su hija se levantaba tarde y que no dormía lo suficiente, en la guardería le decían que no participaba y que se mantenía aislada y triste.

El papá la abrazó y amorosamente le preguntó qué te estaba pasando, a lo que su hija respondió:

“¡Papá, la tableta de los cuentos no tiene piernas, no me abraza y no me besa antes de acostarme, como tú lo hacías!”

LA NATIVIDAD Y LA NAVIDAD

Reflexionaba entre La NATIVIDAD Y la NAVIDAD, ya que desde niños nos han mostrado un diciembre de regalos, y eso es bueno, es siempre hermoso tener algo para dar y tener la dicha de recibir, algunos reciben por decir algo, un automóvil de Navidad o un celular de última generación y otros, un caballito de palo, una muñeca de tela, creo que ya no llega Santa con baleros, canicas, yoyos, matatenas, juegos de té o rompecabezas, en el mejor de los casos.

Al parecer Santa tiene una lista muy variada y mucho trabajo para saber quién se portó bien o quién no, no sé si esto ha sido así siempre, dado que mi padre trabajaba mucho y yo tenía que convencerlo de que le dijera al del trineo que quería una bicicleta; curiosamente, aunque no lo merecía, estaba en el pinito, y no solo era una, por lo general llegaban tres, y después dos más, pues mis hermanos no se quedaban atrás.

Pero, ¿y que de la Natividad, de El Niño al que se le cantan villancicos y el cual está presente en muchos pesebres?

Ah, algo bueno hizo ese niño para que durante tantos siglos aún se le coloquen pastores, ovejas y una estrella. Bueno cada lector tendrá su propia forma de reflexionar sobre ello, muy respetable, por cierto, pero no puedo imaginar a ese Bebé sin la figura Paternal, aún, como bien lo dice la Tradición Oral y Escrita, no siendo Padre biológico, lo amó, lo cuidó, lo protegió, lo educó y le enseñó el arte de trabajar conforme a su tiempo.

¿Que fue el mejor regalo para ese Infante de Belén? ¿El oro? ¿El incienso? ¿La mirra?

¿Acaso un bebé estará pensando en regalos materiales cuando su mayor tesoro es el beso de mamá y el abrazo de papá?

¿Qué será entonces más importante a tu parecer? ¿La Navidad con sus regalos o la Natividad bajo el calor de una familia unida?

Pero hay una afinidad en su forma etimológica entre estas dos palabras, Navidad-Natividad que es muy distinta al concepto comercial que activa el movimiento económico el último mes del año.

La real academia española nos da luces de esta unidad.

Cito: La palabra Navidad tiene un mismo origen en todas las lenguas romanas. La Navidad procede del latín tardío «nativitas, -atis», que significa nacimiento.

Lo define tanto como la festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo, pero también, por extensión, como el tiempo comprendido entre Nochebuena y la festividad de los Reyes Magos.

La palabra Navidad tiene su origen en el vocablo latino «nativitas» que proviene del verbo «nascor» (nacer), de raíz indoeuropea.

En otras lenguas de origen latino, como el portugués, el italiano, el catalán o el gallego, la etimología es muy similar, pero en estos casos proviene de la expresión «diem natalem Christi» (el día del nacimiento de Cristo), y deriva en «Natal» (portugués), «Natale» (italiano) o «Nadal» (catalán y gallego).

En francés Navidad es Noël y está documentada su aparición en el siglo XII como «Noelen» en los manuscritos del monje Philippe de Thaon.

En las lenguas germánicas el origen es distinto, en alemán se dice «Weihnachten».»Weih» es una corrupción del vocablo germano wiha, que significa sagrado, y «nachten» significa noche, por lo que sería traducido como Noche sagrada.

Concluiré con tres breves puntos:

1. El mejor regalo eres tú mismo (a), nada en el mundo es igual a ti, por eso regala siempre tu tiempo, tu espacio y tus buenas acciones a quienes todos los días te esperan en casa.

2. Enero con depresión es un Diciembre con excesos y/o la falta de algo o alguien con quien estar, vivir y compartir, por eso, acércate al pesebre, para que la paz, la alegría y la prosperidad sean una carta abierta al rey del oro, del incienso y la mirra. Al Rey de la paz, la alegría y la esperanza.

3. Vuelve a ser niño (a) y háblale a tus hijos de la Navidad, sin pasar en alto la Natividad, vuelve a ser como Santa Claus, que siempre busca algo, para alguien, y como San José, que regaló sus piernas, sus brazos, su amor y su cuidado al Rey del hogar.

Después de todo, no hay mayor alegría que ver la alegría en aquel que espera y no se cansa nunca de esperar.