La fe mueve montañas

JUANY RAMÍREZ

Sin darnos cuenta muchas veces nos encontramos a la orilla de un precipicio emocional por alguna cuestión que nos atormenta o nos preocupa, bien sea por problemas económicos, de trabajo o de salud.

Estoy segura de que muchos experimentamos el aumento de la fe en algo que no podemos ver, sin embargo, vemos resultados cuando nos aferramos a ella, pues la fe no es solo una creencia o una actitud, sino una fuerza mayor bondadosa y misericordiosa, que puede transformar la realidad, que cuando se tiene se puede superar obstáculos y lograr metas que parecen inalcanzables.

Se sabe que la fe puede jugar un papel muy importante en la salud y el bienestar de una persona, especialmente cuando se enfrenta a un problema de salud grave y, aunque no es un sustituto de la atención médica, sí puede tener un impacto positivo.

Es ahí cuando se vuelve inquebrantable y se transforma en milagros, brindando esperanza a quienes puedan estar en la misma situación, en un proceso.

Y aunque ustedes no lo crean, la frase “la fe mueve montañas” es una expresión que se origina en la Biblia, en estos pasajes, Jesús enseña a sus discípulos sobre el poder de la fe y cómo puede lograr cosas aparentemente imposibles.

Y en un sentido más amplio se ha convertido también en una metáfora para describir la capacidad de la fe, la determinación y la perseverancia para superar desafíos y lograr objetivos.

Si nosotros somos un ejemplo de fe, de confianza y de esperanza en nuestra propia vida, podemos inspirar a las personas a hacer lo mismo, a mantenerla, aun cuando todo te esté siendo lo contrario.

Claro, recordando que cada persona es única y lo que funciona para unos puede no funcionar para otros.

Seamos pacientes, comprensivos y respetuosos con las personas y su proceso de fe.

Tengamos presente:

Que la fe mueve montañas,

El amor mueve fronteras,

La pasión mueve voluntades,

Y la oración mueve las manos de Dios.

Nos leemos pronto.