DIEGO LÓPEZ BERNAL
A unas cuantas horas de celebrar las fiestas de la Navidad, los actores principales y de reparto están en calidad de desaparecidos en los escenarios de este gran Foro Político y, en lo general, todo toma una pausa, lo cual se refleja en los medios de comunicación, este espejo de la vida pública que no puede darse el lujo de descansar.
Y, también en lo general, este simple espectador observa que en la segunda mitad del año que agoniza se han dado cambios relevantes, que deberán de tener un impacto inmediato en diversos foros, como el de seguridad y la justicia, en donde el relevo en la Fiscalía General del Estado promete dar otro rostro a Tamaulipas.
El nuevo fiscal, EDUARDO GOVEA OROZCO, ya despacha en el edificio al que nadie quiere ir, ese que está ubicado en el libramiento Naciones Unidas, en la salida a Matamoros; quién en su sano juicio quiere ser víctima de la delincuencia y tener que hacer acto de presencia en la FGJ, y mucho menos querrá ser parte de la alta cantidad de tamaulipecos investigados por la institución.
Apenas el día 15 de diciembre pasado el Fiscal General tomó las riendas pero lamentablemente, para quienes quieren ver un rápido cambio, las vacaciones decembrinas se atravesaron, por lo que la justicia (o al menos su impacto mediático) tendrá que esperar, y más en el tema preferido por los medios de comunicación convencionales.
El combate a la corrupción ha sido explotado mediáticamente de lo lindo en poco más de tres años, aunque sean pocos los exfuncionarios que pasarán la Navidad en una celda, lo cual, a final de cuentas, es lo que mueve a las mayorías: que el que la haya hecho, la pague, pero la verdad de las decenas de acusados el porcentaje que está en la cárcel es mínimo.
Ahí cuando vuelvan…
Y si la expectativa por ver en acción al nuevo Fiscal General deberá de esperar, más tiempo habría de pasar para que el espectáculo anticorrupción continúe, porque la fiscalía especializada estaba en manos precisamente de GOVEA OROZCO y quedó acéfala hasta que el Congreso local regrese de vacaciones.
Por lo pronto, los diputados locales están en receso, descansando de su ardua labor y, aunque esta última frase puede mover al escarnio social, hay que reconocer también tienen derecho de disfrutar de las fiestas decembrinas, pero, y sobre todo, a sus familias no se les puede negar tener a sus padres o madres en esta Navidad.
Hecho está…
Por lo pronto, los presuntos corruptos que trabajaron bajo la tutela del exgobernador CABEZA DE VACA también podrán disfrutar de las fiestas de temporada en familia, en el calor de sus hogares y ojalá lo valoren porque puede ser la última Navidad fuera de una cárcel para los que cometieron delitos en el ejercicio de la función pública.
Hoy pueden celebrar… mañana quién sabe.
