El Espectador
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La escultora Elizabeth Pesquera Caballero recuerda que hace poco tiempo pasaba por momentos difíciles; enviudó, luego fue sometida a una cirugía y tenía problemas para volver a caminar.
Una noche encontró un libro de oraciones y rezó a la Virgen María, su dolor disminuyó, pero lo mejor fue que al día siguiente fue llamada para encabezar el magno proyecto que hoy avanza a paso firme, con todo el respaldo del gobernador Américo Villarreal Anaya.
“En lo personal este proyecto es para mí un milagro”, dice Elizabeth Pesquera, maestra escultura, artista plástica y autora de obras reconocidas en Ciudad Victoria, luego de exponer al gobernador Américo Villarreal el avance del proyecto.
EL MILAGRO…
“Tuve una serie de dificultades, enviudé, luego me enfermé, tuve una cirugía muy fuerte de columna vertebral, estaba batallando mucho con volver a caminar. Un día en la desesperación me encontré en cama y me encontré un librito y empecé a rezarle a la Virgen y pues sí, se me pasó un poco el dolor, pero al día siguiente me llamaron porque querían que participara precisamente en el proyecto de la Virgen a la que estaba adorando la noche anterior, entonces para mí es un milagro”.
Al frente de un gran grupo en el que participan más de 50 colaboradores, la artista plástica confía en que su nueva escultura contribuirá a elevar la fe y dará a la población vitalidad y mucha vida a la región.
TODO A MANO
Por su parte, la directora del proyecto, María Fernanda Saiz, explica los detalles técnicos de la obra monumental; “no hay una sola pieza igual, toda está hecha a mano, cada una de ellas es distinta, algunas llevan dobleces, otras no. Es decir, es un trabajo completamente manual, es única cada pieza y después estos patrones se trasladan a las hojas de acero, se dibuja este patrón y después se corta con una cortadora de plasma”, agrega.

“Los acabados que tiene los irá definiendo la artista conforme los vaya valorando, pues todo el proceso va de la mano de una concepción que es muy importante, que es la de la libertad artística”, comenta.
Saiz explica que al final la idea es que la cara de la Virgen tenga una expresión dulce, amorosa y sus manos también tienen que ser muy expresivas; revela que, aunque inicialmente la escultura podría alcanzar los 30 metros hasta su cúspide, la altura podría excederse, dependiendo del ángulo en que se coloque el halo de la Virgen.
