¿Desempleados fueron abducidos?

DIEGO LÓPEZ BERNAL

El uso de datos oficiales es un acto de fe para este simple espectador aunque también puede ser visto como “un arma de doble filo” para las autoridades que las proporcionan… Al menos esa es la reflexión que nos queda de esta semana.

¿Acto de fe? No se vayan con la finta, no entraremos al intocable tema de la espiritualidad en este espacio (intocable para fines periodísticos o del ejercicio de la libre opinión en El Espectador), pues nos remitimos a un simple concepto de esta palabra tan corta.

Simplemente nos enseñaron que fe es “la certeza de lo que no se ve” y como no podemos ver a un millón 600 mil y pico de personas trabajando pues confiaremos en que los datos que entrega el Instituto Nacional de Estadística y Geografía son ciertos.

Esta breve introducción la ponemos en la mesa por un dato que nos sorprendió a varios, pues cuando lo comenté con un experto en la materia simplemente nos dijo: “La población económicamente activa no baja, siempre aumenta”.

Y este dato nos llevó al debate. ¿Por qué ocho mil 976 tamaulipecos dejaron de estar disponibles para sumarse a la fuerza laboral de la entidad, del segundo al tercer trimestre? Seguros estamos que no fue por haber dejado (todos) esta vida terrenal o ser abducidos por ovnis en Playa Miramar.

Pitágoras no miente…

La calculadora siguió arrojándonos datos: De esa cantidad, siete mil 586 tuvieron un impacto en el desempleo, pues los mayores de 15 años con posibilidad de trabajar y sin tener una chamba disminuyeron de junio a septiembre.

¡Qué padre! El desempleo bajó de 3.7 por ciento de la PEA en el segundo trimestre a 3.2 en el tercero, pero la lupa de este inquieto espectador no se quedó con la “buena noticia” y encontramos la “mala noticia” rápidamente.

Aún nos faltan mil 390 para completar la cantidad de casi nueve mil personas en que disminuyó la famosa PEA (población económicamente activa, no lo olviden) y los “encontramos”: Esa es la cantidad en que disminuyeron los tamaulipecos con ocupación en el periodo de referencia.

De esta manera, los siete mil y pico que dejaron de formar parte de las filas del desempleo no pasaron a engordar la estadística del empleo, porque también disminuyó. Caray, esto parece magia, ¿no creen?

Por eso les adelantamos: si algún funcionario estatal sale a presumir que el desempleo bajó 0.5 puntos porcentuales, recuérdenle con fe absoluta que el empleo disminuyó… ¡En 0.5 por ciento!

(Los desempleados son 12 por ciento menos, pero la coincidencia del 0.5 nos ganó la idea.)

Y si el debate continúa usted haga un “mea culpa” y traslade la responsabilidad de su argumento al “loco del espectador” que usa la calculadora como si fuera tabla de salvación para un náufrago (perdón por abusar de las metáforas, es sábado por la mañana, usted entenderá).

Y… ¿entonces?

Pues si hubo “buena noticia” y “mala noticia”, entonces debe haber una “fea noticia”; ya saben, somos fans del cine y solemos usar en este espacio conceptos sobre las artes escénicas, así que esta película ha de llamarse “El Bueno, El Malo y El Feo”.   

Lo feo es que Tamaulipas perdió casi nueve mil brazos para hacer crecer a la economía estatal (brazos, mentes, dedos y todo lo que se use para crear bienes o servicios). Ese dato no resulta bueno en lo absoluto, aunque tampoco sería malo por el impacto en la tasa de desempleo, por tanto, resulta feo.

Ahora… Especulemos

La PEA pudo disminuir por muerte súbita de los trabajadores (descartado), también porque muchos jóvenes en edad de estudiar dejaron de estar disponibles al regresar a las aulas, también descartado porque en la vida nini no existen los milagros.

La opción que más nos acomoda ideas, aunque tampoco nos gusta: Aumentaron los hombres y mujeres de Tamaulipas que migran en busca de mejores oportunidades laborales en otros estados o en el otro lado.   

No queremos perder la fe en el Inegi y desechamos la sugerida idea de que borraron del mapa laboral tamaulipeco a ocho mil 976 trabajadores de un plumazo, sólo para favorecer la tasa de desempleo… y la hipótesis del error de dedo también la tiramos a la basura.

Hecho está…

El enfoque: Perder fuerza laboral no es bueno en absoluto, menos en los momentos en los que el gobierno de AMÉRICO VILLARREAL ANAYA trabaja con gran esfuerzo para atraer más inversiones, ya sea privadas o públicas.

Pregunta simple: ¿Quién va y pone un Oxxo en un pueblo en donde sólo hay niños y viejitos? Tendría que trasladar a los empleados que despachen y, júrenlo, eso haría incosteable el negocio.

Así Tamaulipas: La PEA no debe disminuir en momentos en los que la inversión extranjera se recupera rápidamente y también justo cuando el gobierno de CLAUDIA SHEINBAUM le mete más dinero que nunca a la entidad.

Telón arriba: Hay menos desempleados, sí, pero también menos gente trabajando para sostener a sus familias y, lo peor, tenemos menos manos disponibles para engrandecer a Tamaulipas.