DIEGO LÓPEZ BERNAL
Este sábado se presta para temas más amigables que los políticos y por ello escribimos desde el papel más importante que nos dio la vida; como padre de familia pudimos observar acciones positivas en estas fiestas decembrinas dirigidas a la niñez tamaulipeca, lo que ayuda a alimentar su imaginación y su desarrollo en un entorno de felicidad.
Nos referimos a lo realizado por el Gobierno del Estado para ofrecer opciones de esparcimiento sano a los tamaulipecos, aunque nos enfocaremos a lo visto en Ciudad Victoria, nuestra capital, porque en esta ocasión no tuvimos la oportunidad de visitar otras ciudades. Bueno, no acostumbramos a viajar durante el mes de diciembre.
La familia de quien esto escribe tuvo la oportunidad de visitar la plaza Juárez (la del 15, como le decimos la mayoría de los victorenses) y volvimos a ver que se puede hacer mucho en este espacio público, con pocos recursos, pero mucho ingenio.
El lugar se transformó en un espacio para que las familias disfrutaran de las fechas navideñas, se tomaran la foto del recuerdo, convivieran sanamente y hasta comieran antojitos típicos de la temporada. Estuvo tan genial aquello que hasta nos tocó nevada artificial para dejar constancia de que estuvimos por ahí.
Reconocemos a los organizadores y a todos los trabajadores que pusieron su empeño para construir desde el Pino monumental, el Nacimiento gigante y hasta los adornos que permitieron a todos hacer de este diciembre de 2024 un año para recordar. Ahí todos tuvieron cabida, hasta los tradicionales vendedores ambulantes que pudieron sacar para la cena de navidad.
Otro punto…
El Parque de Tamatán también resultó magnífico para las familias, en donde la niñez tuvo oportunidad de disfrutar de una serie de atractivos preparados para ellos y… Volvemos a lo mismo, se puede hacer mucho con poco pues el ingenio tamaulipeco hizo que nos divirtiéramos más en nuestro querido Tamatán que en Luztopía de San Pedro, Nuevo León.
Es en serio, sin pagar un solo centavo vimos a la reina de nuestro hogar divertirse más en nuestra ciudad que en el afamado espectáculo nuevoleonés, en donde tuvimos que desembolsar alrededor de mil pesos (nada más imagínese, 150 sólo por estacionamiento), mientras que en Tamatán hasta con boleto gratis para la rifa de una súper piñata salimos en la bolsa.
Mención aparte merecen los empleados de la Comisión de Parques y Biodiversidad de Tamaulipas, quienes derrochaban amabilidad para brindar atención a todos los visitantes, todos bien organizados y tomando en serio su papel de hacer un diciembre inolvidable para miles de niños de nuestro estado que pudieron visitar Tamatán.
Hecho está…
Aunque no pudimos visitar el afamado Planetario sí escuchamos también palabras de reconocimiento social para lo organizado en el Parque Cultural y Recreativo Tamaulipas Siglo XXI, en donde también todo resultó un éxito en esta Navidad de 2024.
Vaya pues nuestro reconocimiento a AMÉRICO VILLARREAL ANAYA por estas acciones porque sin capitán no navega el barco tamaulipeco de esta manera y, por supuesto, se nota que la mano de su esposa, la señora MARÍA DE VILLARREAL, permite llevar a otro nivel esto de apapachar a las familias, sin importar condición social ni de dónde provengan.
¡Felicidades a todos y que sigan las sorpresas en este 2025!
