DIEGO LÓPEZ BERNAL
¿Qué vimos el domingo pasado en Nuevo Laredo? Parece que nada cambió en la relación entre la Federación y el Estado pues la visita de CLAUDIA SHEINBAUM fue casi idéntica a las que de manera periódica hacía LÓPEZ OBRADOR y para el bien de los tamaulipecos la señal es que todo seguirá igual.
Llamó nuestra atención que la Presidenta de la República haya enfatizado que no habrá “divorcio” con los tamaulipecos, alegoría usada desde que el Movimiento de Regeneración Nacional sacó al Partido Acción Nacional de la gubernatura del estado. Vivamos pues en comunión con el Gobierno federal.
Esta frase nos mueve las inquietudes por dos razones, dado que el buen camino de Tamaulipas pasa por la relación que el gobernador AMÉRICO VILLARREAL tenga con la Federación; a todos nos queda claro que sin una coordinación real difícilmente se podrán cumplir los objetivos de llevar a nuestra entidad a otro nivel.
Primero: Si la Presidenta descarta un “divorcio” entre ella y quienes gobiernan a Tamaulipas debe ser una respuesta a una suposición. ¿Alguien creyó que SHEINBAUM daría la espalda a VILLARREAL y el pueblo tamaulipeco, y por eso se requería puntualizar que seguimos de “luna de miel”?
Aquí hay dos opciones: A la Presidenta le sugirieron desentenderse de Tamaulipas desde su grupo cercano de colaboradores o la adelantada recomposición de fuerzas dentro de Morena quiere comenzar a mover grupos hacia una u otra corriente, con los gobernadores como punta de lanza, todo con la idea de la muy lejana sucesión de CLAUDIA.
El trato que han dado los miembros del gabinete presidencial a AMÉRICO en sus primeras giras de gestión en la Ciudad de México refuerza la idea de que el “fuego amigo” está a la orden del día, pues además de pensar en la sucesión presidencial también se atraviesa la estatal, en 2028.
Los que gobiernan a los mexicanos deben de enfocarse en esta etapa y cumplir las expectativas, alejándose de ese plato que ofrecen los que desde ahora intrigan para sacar provecho en la recomposición de grupos al interior de Morena, insistimos, con un futurismo súper adelantado.
Esto hace pensar que no son pocos los detractores del americanismo. De que hay en la frontera y en el centro ni quien lo dude, son cabezas de grupos morenistas que quieren descarrilar la maquinaria del Gobierno del Estado y el mensaje presidencial del domingo pasado indica que tuvieron la genialidad de hablarle al oído a la presidenta SHEINBAUM PARDO, intentando sacar beneficio en contra del orden que busca imponer el gobernador VILLARREAL ANAYA.
HECHO ESTÁ…
“No hay divorcio”. Punto final. Por eso nos quedamos con esta frase que tiene un mensaje político determinante detrás de la alegoría usada por la mandataria nacional. Pero le agregamos de que es hora de que esta unión rinda frutos y próximamente seamos invitados al bautizo de las primeras criaturas: Inversión, obras, desarrollo social… Sean pues, mínimo, trillizos, ¿qué no?
