MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA
Más que alegrarse por la caída de Guadalupe Taddei como presidenta del INE, la oposición y todo México deben estar preocupados, porque pone en riesgo la elección del próximo año y, más que eso, desacredita a una institución que Morena quiere reducir a su mínima expresión y en el comportamiento de la consejera encuentra motivos para ello.
Taddei, hay que decirlo, no es más que otro pequeño ejemplo de lo que son muchos funcionarios públicos.
Es una mujer, sí, pero nada hizo diferente de lo que practican algunos titulares de instituciones que tienen su harén, de novias o sus novios, manejando toda una dependencia pública o llevándose mucho del presupuesto del pueblo a través de contratos y proveedurías.
¿Es grave? Obvio que sí. ¿Se tiene que denunciar y hacer público? También, porque la corrupción es la víbora de mil cabezas y no importa si se cae en ella por pasiones, por amor mal correspondido, por la pendejez de sentirse superior o por mostrar poder: el daño es el mismo, el pecado es el mismo y la sanción tiene que ser la misma. Es decir, no debe pasar por boba esa acción y se tiene que aplicar todo el peso de la ley si se violentaron las mismas.
Sin embargo, lo de Taddei, lo que hizo ella de su prestigio y trabajo, tenga el origen que tenga, se soluciona con una sanción severa, ejemplar, que corrija si hubo daños al patrimonio de la institución y ya.
Exacto, lo que hoy no debemos perder de vista es que la publicidad sobre ese mismo caso va tendiente a descalificar al árbitro electoral, a quitarle toda la credibilidad al INE, a dejarlo malherido para destrozarlo apenas se pueda o sea necesario, y esto último es otra cosa.
Sí, los opositores se pueden alegrar de que una mujer propuesta por Andrés Manuel López Obrador sea exhibida como corrupta, como traficante de favores amorosos o carnales, como un ser humano que se rinde ante la pasión, lo quiera usted ver y como lo quiera ver, pero cometen un error grave, ya que en su alocada intención de destruir a su contrincante principal, como es AMLO, se llevan entre las patas a una institución que es la única que les puede garantizar el retorno al poder si hacen las cosas bien y recuperan la credibilidad ciudadana.
Vaya pues, la intención primera de los opositores debe ser encontrar una consejera o un consejero presidente que tenga mayor fuerza, capacidad para defender a la institución, de gestionar más recursos e impedir que los gobiernos, de los colores que sean, tengan mando sobre la misma, aunque sea a base de presión, de quitarles poder, de quitarles dinero.
De verdad, lo de Taddei debe preocuparnos, no por sus asuntos amorosos que, como dice el poeta, “quién más quién menos, se ha agarrado a un clavo ardiendo para no caer”, sino porque su caída debilita a una de las pocas instituciones que habían permanecido lejanas a la corrupción, por lo menos tan marcada como hoy se ve.
El Don Juan del INE en Tamaulipas…
Y sí, necesariamente el caso Taddei debe preocupar más a las mujeres, porque se descubre que también pueden ser corruptas, por un lado, pero hay algo peor, se perciben menos tolerantes a los señalamientos públicos, quizá más débiles o sensibles cuando se les sataniza, y hay que decirlo, se hace peor y con mayor gravedad cuando es por pecados amorosos o de la pasión.
Ilustraré lo que digo: Mire, no hace mucho se fue de Tamaulipas un vocal ejecutivo del INE, pero no crea que castigado porque su mayor logro, o por lo menos lo que le conocieron los trabajadores, era un amorío con una funcionaria de esa institución, casi puede decirse que lo sacaron para salvarlo.
A ese personaje lo acusaron de todo, hasta de violentar los derechos de los trabajadores y de poner en riesgo la vida de alguna de ellas y, al final, lo premian mandándolo a un paraíso terrenal de este México lindo y querido, donde todavía ejerce la misma función, gana igual de lana y sigue presumiendo una presunta decencia todoterreno.
Por eso le digo que lo de Taddei es más peligro para el país de lo que parece; también por esta razón se puede concluir que la oposición otra vez cayó en la trampa y hace la chamba que no pudo hacer el partido en el poder, que es debilitar y poner a tiro de piedra la destrucción del INE.
Con ello le sentencio que lo de la consejera del INE exhibe más las debilidades de la sociedad machista de este México que otra cosa, incluso que la torpeza opositora.
Sí, el tema merece el escándalo mediático que existe, pero no solo debe apuntarse a la mujer, por ejemplo, ¿por qué nadie acusa a las instituciones que permitieron o no se dieron cuenta de la corrupción?, ¿por qué nadie se acuerda quien la promovió y cómo fue su nombramiento?
La oposición debe reaccionar, se deben enfocar en presionar para que quien ocupe la silla de Taddei sea alguien que nazca del consenso de todos los partidos y, de ser posible, de todas las instituciones del país a las que se les reconozca solvencia moral y compromiso con el pueblo.
Conclusión: Taddei ya cayó, ahora no debemos permitir que arrastre a México, no al INE, y eso es lo que nos debe preocupar…
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