ANGEL CAMACHO
Hace unos días la comunidad tamaulipeca veía escandalizada las escenas que rápidamente se difundieron en las redes sociales, donde un jovencito agredía física y brutalmente a quien según los comentarios era su novia. Lamentablemente esto es algo que pasa muy frecuentemente.
Me pregunto: ¿Y si la agresión no hubiera sido grabada en video? Créame mi querido lector que al día de hoy nadie estaría hablando de este caso y quedaría en el anonimato, en el cual se dan este tipo de agresiones, que son más comunes de lo que pensamos.
DATOS DUROS:
1) De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, tres de cada diez adolescentes denuncian que sufren violencia en el noviazgo.
2) En el caso de México, nueve de cada diez mexicanas, de entre 12 y 19 años, han sido agredidas durante el noviazgo.
3) De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el 43.9 por ciento de las mujeres de 15 años o más ha sufrido algún tipo de violencia por parte de sus parejas a lo largo de sus relaciones.
4) La violencia emocional es la más común de estas agresiones (40.1 por ciento), seguida de la violencia económica (20.9), la física (17.9) y la sexual (6.5).
5) La Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo señala que 76 por ciento de las adolescentes entre 15 y 17 años ha sufrido violencia psicológica, 17 por ciento sexual y 15 física.
Como padres, identificar la violencia en el noviazgo en nuestros hijos/as puede ser desafiante, pero hay signos importantes a los que los padres deberemos prestar atención. Por ello te comparto algunas señales que nos pueden ayudar:
CAMBIOS EN EL COMPORTAMIENTO
– Aislamiento: Si tu hijo/a comienza a alejarse de amigos y familiares, y pasa menos tiempo haciendo las actividades que solía disfrutar.
– Cambios de humor: Estar más irritable, ansioso, o triste sin una razón aparente.
– Baja autoestima: Hacer comentarios negativos sobre sí mismo/a o sentir que no vale lo suficiente.
SEÑALES FÍSICAS O EMOCIONALES
– Lesiones inexplicables: Moretones, rasguños u otras lesiones de las que no quiere hablar.
– Ansiedad o miedo: Muestra miedo al responder mensajes o llamadas de su pareja o parece nervioso/a cuando habla de su relación.
CONDUCTAS RELACIONADAS CON LA PAREJA
– Control excesivo: Si la pareja controla lo que tu hijo/a usa, dice, con quién se junta o cómo se comporta.
– Mensajes y llamadas constantes: Si la pareja lo/a contacta excesivamente y parece exigirle respuestas inmediatas.
– Celos o posesividad: La pareja muestra celos extremos o actitudes posesivas.
CAMBIOS EN LA APARIENCIA
– Ropa para cubrirse: Usar ropa que no es típica de su estilo, a menudo para cubrir moretones o marcas.
– Cambios en la forma de vestir o de comportarse: Puede cambiar su apariencia para complacer a su pareja o evitar conflictos.
Estas señales de alarma deben obligarnos a tomar cartas en el asunto y actuar en consecuencia, por ello te comparto algunas estrategias para abordar el tema:
1. Habla con tu hijo/a de manera abierta y sin juzgar: Deja que sepa que estás disponible para hablar y que quieres apoyarlo/a.
2. Informa sobre relaciones saludables: Conversa sobre el respeto, la confianza y el apoyo mutuo en una relación. Ayúdalo/a a distinguir comportamientos abusivos.
3. Ofrece apoyo sin presionar: Si sospechas que hay problemas, pregunta de manera suave y sin acusar, y asegúrate de que sepa que no está solo/a.
4. Fomenta la comunicación: Promueve un entorno donde sientan que pueden hablar de cualquier cosa sin miedo a ser juzgados.
Estas estrategias pueden ayudarte a tratar el tema con tu hijo/a. Pero si la situación parece más grave, es importante buscar ayuda profesional o hablar con consejeros que puedan intervenir y apoyar a tu hijo/a antes de que sea demasiado tarde.
Y no olvidar la premisa que tenemos como padres y que aplica para estos condenables actos de violencia: PARA DECIR «NI UNA MENOS» HAY QUE DEJAR DE CRIAR PRINCESAS INDEFENSAS Y MACHITOS VIOLENTOS. Esta debe ser una de nuestras obligaciones como padres. O usted amable lector ¿opina lo contrario?, déjenos sus comentarios.
Si les gustó la nota y les pareció interesante los invito a compartirla en sus redes sociales. Me pueden leer la próxima semana, para más consejos A tu Salud.
Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
