ANGEL CAMACHO
Justo el sábado pasado, en esta misma nota que tienen a bien publicar en este importante medio de comunicación, su servidor señalaba los riesgos para la salud pública que se presentan con motivo de las vacaciones de Semana Santa, haciendo referencia a los accidentes, y en particular a los que son producto del consumo excesivo de alcohol en combinación con el volante. Y lamentablemente en esta primera semana de vacaciones ya se han visto enlutadas muchas familias en el estado.
A este respecto, justo el día hoy (sábado), despierto con la lamentable noticia del fallecimiento de Kevin Ramos, un chico de tan solo once años que murió víctima de un conductor en estado de ebriedad en esta Ciudad Capital; a su familia y amigos un fuerte abrazo de solidaridad en estos difíciles momentos. Para el responsable, esperamos que le caiga todo el peso de la ley, por su imprudencia.
Al respecto del alza en accidentes por este tipo de conductores, esta es mi nota de hoy.
El estado de Tamaulipas enfrenta una preocupante alza en los accidentes viales provocados por conductores bajo los efectos del alcohol. De acuerdo con cifras recientes de la Dirección de Tránsito y Vialidad, durante el primer trimestre del año se han registrado más de 430 siniestros relacionados con el consumo de alcohol al volante, un 22 por ciento más que en el mismo periodo de 2024.
En ciudades como Victoria, Tampico, Reynosa y Matamoros, los fines de semana concentran la mayoría de los incidentes. Las autoridades señalan que, a pesar de los operativos de alcoholímetro implementados por la Guardia Estatal y Tránsito de los municipios, muchas personas continúan conduciendo en estado de ebriedad, poniendo en riesgo sus vidas y las de otros.
“La mezcla de alcohol y volante es letal. No se trata solo de una infracción, sino de una amenaza directa a la vida, por lo que las penas deben ser más severas.”
Las autoridades destacan que se está trabajando en campañas de concientización en bares, antros y centros nocturnos, pero admiten que el cambio cultural aún es lento.
Organizaciones civiles han exigido que se refuercen las sanciones y que se promueva una política de tolerancia cero al alcohol para todos los conductores. No podemos seguir normalizando que alguien maneje después de tomar. Cada accidente es una tragedia que pudo evitarse.
Las autoridades estatales han anunciado que durante el periodo vacacional de Semana Santa y el verano se intensificarán los filtros de revisión, y se busca coordinar esfuerzos con la Guardia Nacional para cubrir más rutas carreteras y cubrir en lo posible las principales ciudades del Estado.
Mientras tanto, desde esta trinchera que me toca defender, el llamado es claro: Si tomas, no manejes. Si tu marido, novio, amigo, hijo, sobrino, está ingiriendo bebidas alcohólicas quítale las llaves de cualquier vehículo y no le permitas conducir. La seguridad vial en Tamaulipas depende del compromiso de todos.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
