¿Por qué sigue el desabasto de medicinas?

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Desde hace más de cuatro años, el entonces presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dijo, palabras más, palabras menos, que «se dejaría de llamar Andrés Manuel si para finales del 2021 el abastecimiento de medicamentos no quedara cubierto al cien por ciento en todo el sector salud, en la totalidad del país».

Está de más decir que el señor no cumplió, no se quitó el nombre y la mentira continúa aún hoy.

La presidenta Claudia SP prometió que para finales de este mes quedaría cubierto el cien por ciento de cobertura nacional. ¿Deberíamos creerle?

Honestamente, las excusas se parecen mucho y siguen culpando a otros de su propio desastre,  de su discurso lleno de mentiras y de toneladas de esperanza popular; muy triste por donde se quiera ver.

¿Por qué no corregir el camino en el tema de los medicamentos?

Simple y sencillamente por soberbia y por intereses ajenos al bienestar ciudadano; resulta que quienes hoy toman decisiones se dieron cuenta que la compra de medicamentos es un gran negocio y cuando el negocio es de ese tamaño… Además, sólo es para unos cuantos.

Las acciones oficiales tienden misteriosamente a «empantanarse», alegando cosas que no tienen sentido; mencionaron corrupción en la licitación de medicamentos a nivel federal, pero resulta que fueron ellos mismos quienes escogieron a los ganadores de la misma.

Fueron ellos mismos quienes no quisieron compartir con nadie una sola rebanada del pastel, lo que significa el manejo de recursos públicos.

De pronto le tomaron mucho amor a las asignaciones directas, algo inimaginable en aquellos tiempos, cuando ellos eran opositores.

Imagine usted amable lector, en 2017 Peña Nieto asignando de manera directa contratos para favorecer a ciertos grupos afines al poder, ¿qué hubieran hecho aquellos opositores?, esos que hoy son gobierno.

¿Apoco hubieran aplaudido asignaciones directas en otros gobiernos? De ladrones, corruptos y farsantes no los hubiesen bajado,

No tienen el más mínimo recato en hacer cosas buenas, pero que parecen muy malas, y además resultan algunos iluminados del momento con tremendas casas en California y así, “casual”, como diría quien sabe de política y sabe bien.

«En el mundo de los justos,

a los santos… los santifican,

a los beatos… los beatifican,

y, a los ratas… los ratifican».

Ni más, ni menos, el tema da para mucho más.

Selección maternal, llave del éxito en ganadería…

Usar la selección maternal en el hato propio comercial ayuda significativamente a mejorar los parámetros, los números, en cualquier núcleo ganadero.

Esta técnica se puede aplicar en cualquier tipo de ganado, en rebaños de cabras, borregas y vacas.

Hoy hablaré de vacas, pero insisto, es igual en cualquier otro tipo de especie.

¿Cómo seleccionar genética de nuestras propias vacas comerciales?

El primer punto, y más importante dentro de un hato ganadero, es tener un libro de hato, puede ser un cuaderno, un lugar seguro, en dónde poder anotar las actividades de cada individuo.

Dentro de su hato ganadero es indispensable utilizar una hoja para cada animal, para cada hembra, partiendo de ahí, tomaremos notas de cada evento; es importante saber cada cosa, tomar nota de cada parto, día, mes, año y sexo de la cría.

Para tener un control cada vaca se le asignará un número consecutivo a cada vientre, partiendo del número uno en adelante y en el cuaderno cada número tiene que estar acompañado de la serie de números Siniiga.

Muy importante, el número interno del rancho puede ser herrado a fuego en el codillo del animal, también se pueden utilizar aretes con números consecutivos.

La idea principal es tener un control de cada vaca y con eso tendremos una radiografía de lo que realmente pasa dentro de nuestro hato; sin libro, o cuaderno de hato, no hay control de nada, es indispensable para poder tomar las decisiones correctas.

Ya con el libro de hato la genética positiva brotará solita dentro del rebaño, cada vaca es diferente y la idea es detectar las mejores dentro de nuestro propio lote.

¿A qué me refiero cuando digo las mejores?

La mejor vaca siempre tendrá buena condición corporal, incluso durante su tiempo de lactancia; tendrá una cría el mismo mes, cada año.

Ojo, la mejor vaca además destetará una cría sana y de buen peso a los siete u ocho meses de edad y es muy importante tomar en cuenta que la mejor vaca regularmente no es la vaca más bonita, no es la vaca más grande.

A la hora de los números sólo eso debe importar, la apariencia, color o porte de la vaca pasa a segundo término siempre, estamos buscando eficiencia, rusticidad, fertilidad y valor maternal.

Cualquier otra cosa se lo dejamos a los que juegan a ser ganaderos, desde una cómoda silla, en el café de moda, se lo dejamos a los que se apegan «al otro librito».

Y la pregunta obligada es: ¿Quién escribió ese otro librito? La respuesta es muy fácil, escribió ese librito aquel que tiene interés en vender toros de pedigrí cada año, escudándose en que la consanguinidad es mala, porque según así dice el famoso librito.

También el librito dice que los animales se tienen que suplementar y aplicar medicamentos, vitaminas y minerales, también dice que la mejor genética está en los toros campeones, en espectáculos y ferias ganaderas.

Esa es la mentira más grande que sigue afectando hatos comerciales a nivel nacional y más allá.

Los toros campeones parecen más hipopótamos disfrazados de toros, lamentablemente son animales sobrealimentados desde su primera semana de vida, animales que sus pedigríes están llenos de demagogia, mentiras y números ajenos a la realidad.

En esos pedigríes amañados les falta poner cuántas toneladas de suplementos se comió ese pobre animal. Por eso los toros finos mueren de insuficiencia renal muy jóvenes, por las toneladas de proteína que reciben en sus primeros 18 meses de vida.

Ni modo, se tenía que decir y se dijo.

Por mi parte… ¡Es cuanto!