ANGEL CAMACHO
La adicción al tabaco es una de las principales causas prevenibles de enfermedad y muerte en el mundo, y México no es la excepción. La nicotina, sustancia presente en el tabaco, genera una fuerte dependencia física y psicológica, lo que hace que dejar de fumar sea un gran desafío para quienes lo consumen regularmente.
Fumar tabaco afecta gravemente la salud del fumador. Entre las enfermedades más comunes asociadas están el cáncer de pulmón, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y múltiples tipos de cáncer (boca, garganta, vejiga, entre otros). A largo plazo, el consumo de tabaco deteriora la calidad de vida, disminuye la esperanza de vida y aumenta el riesgo de muerte prematura.
En México, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, alrededor del 12 por ciento de la población de diez años o más fuma de manera habitual, lo que equivale a más de 13 millones de personas. El tabaquismo es responsable de más de 63 mil muertes al año en el país, principalmente por las enfermedades antes mencionadas.
Además, el tabaquismo afecta no solo a quien fuma, sino también a su entorno. El humo de segunda mano, inhalado por quienes conviven con fumadores, es altamente perjudicial. En México, más de 15 millones de personas están expuestas al humo del tabaco en sus hogares, incluyendo niños, quienes pueden desarrollar asma, infecciones respiratorias y un mayor riesgo de muerte súbita infantil. También se ha registrado un impacto negativo en mujeres embarazadas expuestas, con mayor riesgo de partos prematuros y bajo peso al nacer.
Para hacer frente a esta problemática, México ha implementado leyes, como la Ley General para el Control del Tabaco, que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados y regula la publicidad de productos de tabaco. Además, existen programas de ayuda para dejar de fumar, como las clínicas para dejar de fumar del IMSS y los servicios que ofrece la Secretaría de Salud.
Consejos para dejar de fumar
- Fija una fecha para dejar de fumar
- Informa a tu familia y amigos
- Identifica tus detonantes
- Elimina cigarrillos y objetos relacionados
- Usa sustitutos saludables
- Busca ayuda profesional
- Considera terapias de reemplazo de nicotina
- Mantente activo
- Celebra tus logros
- Sé paciente contigo mismo
Dejar de fumar no siempre ocurre en el primer intento. Si recaes, no te castigues: aprende de la experiencia y vuelve a intentarlo.
La prevención, la educación y el apoyo para dejar de fumar son fundamentales. Existen terapias, medicamentos y programas de acompañamiento que pueden ayudar a las personas a superar la adicción. Fomentar ambientes libres de humo y promover hábitos saludables es una responsabilidad compartida que protege no solo al fumador, sino también a su entorno.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
