El Espectador en tres actos…

DIEGO LÓPEZ BERNAL

Hoy no vamos a divagar sobre la fragilidad humana ante los desastres naturales ni buscar culpables, menos especular sobre dónde andaba (o aún anda) la máxima autoridad de Reynosa, porque la magnitud de las inundaciones supera la capacidad de respuesta municipal y por eso se trasladaron inmediatamente la coordinadora nacional de Protección Civil, LAURA VELÁSQUEZ, y el gobernador AMÉRICO VILLARREAL.

Si a los texanos se les inundaron “los pueblos” de esta parte del Valle, que tienen una infraestructura urbana de primer mundo, cómo no iba a suceder en este lado de Tamaulipas, donde lo más lamentable es la pérdida de (al menos) una vida humana, además de la gran cantidad de damnificados que vieron perder parte de su patrimonio por la dureza de las lluvias que desquiciaron a la ciudad más poblada de nuestro estado. Nuestra solidaridad con ellos.

Hasta aquí el tema informativo de la semana porque, como suele sucedernos últimamente, nuestros compañeros colaboradores del Foro Opinión nos dan pie para tratar algunos temas que por lo regular no están en nuestras anotaciones, sobre las puestas en escena del resto de los foros de El Espectador, que solemos traer a este espacio, como son principalmente los políticos, económicos y de otro tipo de estadísticas. Así que… Hablemos de sueños.

Primer acto…

En nuestra temporada de estudiante universitario jamás cruzó por nuestra mente convertirnos en periodistas, nunca fue un sueño ni una expectativa siquiera, pero la necesidad nos llevó a tomar el primer trabajo en El Diario de Ciudad Victoria, nuestra siempre bien querida Casa Editora, en donde seguimos al pie del cañón, como desde el año 1997. Enfoquemos este primer acto hacia la importancia de aprovechar las oportunidades.

A este simple espectador se le dieron una tras otra sin escatimar en la apuesta a que podíamos rendir más en la edición de periódicos impresos. Las oportunidades de la empresa fueron siempre bien aprovechadas (en beneficio, creo, de ambas partes) y así seguimos el camino por el mundo de las letras y las páginas, con el agradable olor a tinta en los pulmones.

Jóvenes, no desechen ofertas laborales esperando un sueño materialista: La experiencia es indispensable para ir por buen camino en busca de… los sueños.

Segundo acto…

Otra necesidad nos hizo escribir el primer Polifórum allá por abril del año 2010; en esta ocasión fue el grupo editorial Expreso quien nos brindó la oportunidad de adentrarnos en esta otra faceta del periodismo, la cual aún disfrutamos, aunque tampoco soñamos hacer esto de manera habitual, bueno, tampoco era un anhelo seguir haciéndolo 15 años después.

Este segundo acto lo enfocamos a lo que nos enseñó nuestro Comandante de la vida: Si vas a hacer algo, hazlo bien, no te quedes a medias, decía papá, lo cual nos impulsó a seguir escribiendo por esta década y media en el papel de columnista. “Hacerlo bien y la primera”. A nuestros sucesores en el periodismo, es decir, a la juventud que aún está en las aulas, podemos invitarlos a soltar la pluma, porque a escribir se aprende…

Sí, ya saben la respuesta; ya tocará al lector calificarlo de bueno o malo, pero nos debe de quedar la satisfacción de haberlo hecho bien, desde nuestro particular punto de vista: Así soñamos que crecemos.

Tercer acto…

Otra vez la canija necesidad. Después de una serie de complejidades en las que nos metimos aterrizamos por fin este proyecto editorial digital, con la idea de satisfacer dos necesidades básicas, enfocando ahora este tercer acto a la importancia de no guardarse las ideas, de intentar plasmarlas en algo conciso y ahora sí entramos al terreno de los sueños, gracias a otra persona que creyó en este simple espectador.

Así nació El Espectador y, a lo mejor es por los años acumulados (27 cumplidos en el medio, más de la mitad de nuestra vida), pero sí soñamos que la oferta editorial se consolide como una opción diferente, que permita a nuestros muy apreciados espectadores informarse de noticias que no encontrarán en otra parte (no todas, obviamente), en tanto que nosotros rascamos las neuronas para intentar ser cada vez mejores en estos últimos años de entrega.

Hecho está…

Con todo respeto a nuestros jóvenes espectadores que sueñan con hacer periodismo, los invitamos a no esperar que la necesidad económica los impulse para aprovechar las oportunidades que se presentan, porque cuando menos lo piensen la experiencia adquirida querrá explotar y traer como máximo beneficio la satisfacción de no haberse quedado con las ganas de hacer algo que tal vez soñaron… O tal vez no.

Colofón…

“¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.”

La Vida es un Sueño, Pedro Calderón de la Barca, 1635.

P.D. Gracias de nuevo a nuestros colaboradores por aventurarse al mundo de las letras, para la mayoría es su primera vez.