JUAN R. GIL
En el estado de Nueva York se pueden usar dos tipos de transporte ferroviario, uno de uso metropolitano y otro de uso interestatal, entre ellos la línea Metro North.
Un día un joven tomó el Metro North en Central Station New York, a quien en la estación de Forham se le solicitó el boleto de viaje, que diariamente, un empleado de la MTA revisaba en los vagones.
Para su infortunio, el joven no encontraba su boleto, ni en sus bolsillos ni en su mochila, revisó el asiento y tampoco estaba. El boletero, al ver su insistencia en buscar y rebuscar, por fin le dijo,
–No se preocupe joven, no voy a cobrarle, le daré otro boleto nuevo.
El joven, sudoroso le respondió, aún inquieto:
–No me preocupa pagar nuevamente el boleto, lo que me preocupa realmente, ¡es que olvidé hacia donde me dirijo!
Segunda estación…
Mi segunda estación de viaje fue la Secundaria Federalizada Uno, Dr. Norberto Treviño Zapata, le dedicaré mis letras a mis compañeros de generación, en este viaje.
Dicen que somos de la llamada la generación X, pero para ser más preciso soy de la generación del profesor y director Eleazar Cervantes Gómez (1918-1994), la generación del civismo, en la que sin importar que de vez en cuando se extraviara el boleto teníamos el magisterio de oro, no en vano, durante 32 años, ocupó el honorífico cargo de director del plantel. Fue acertado siempre en sus comentarios, se esmeraba en tener un balance entre los estudiantes y los profesores.
En una de sus primeras clases de biología expondría el tema de las plantas Talofitas y con la gran oratoria que lo distinguía se esmeraba para que sus pupilos lo aprendieran, a lo que recibió el sobrenombre de Talofito. Con el tiempo, en su diminutivo, fue llamado cariñosa y respetuosamente como el Profe Talo.
Dada la gran demanda de alumnos en los planteles de secundaria, preparatoria y Normal Superior, decide gestionar la construcción de un edificio propio para cada escuela y en 1962 los terrenos que ocupaban en aquel entonces el aeropuerto de Ciudad Victoria, pasarían a ser el nuevo edificio de la Secundaria Federalizada, institución en la cual fue nombrado director del plantel, y en el cual continuaría impartiendo la clase de civismo, la cual, orgullosamente puedo decir, recibí de tan ilustre cátedra.
Alguna de su oratoria era esta:
–“Mis maestros fueron a la Escuela Normal a aprender cómo enseñar a sus alumnos, no a cómo reprobarlos.”
–“Ser justo antes que ser generoso, y ser humano, antes de ser justo.”
¿Qué es el civismo?
Es definida como la conducta basada en el respeto, la tolerancia y la convivencia. Se puede ver cuando las personas se integran en la sociedad. En resumen, es la manera pacífica de vivir juntos, ya sea a nivel global, local o entre los vecinos. Ser cívico significa ser un buen ciudadano. Implica comportarse de forma respetuosa y tolerante. También incluye obedecer las leyes y normas, comportarse adecuadamente y tener buena educación. Estos valores son fundamentales para una convivencia armoniosa.
Etimológicamente, “civismo” proviene del latín “civis”, que significa ciudadano. Al añadir el sufijo “-ismo”, se refiere a las cualidades de un buen ciudadano.
¿Cuándo se nos olvidó el destino en el viaje?
Local, nacional e internacionalmente Ciudad Victoria ha tenido el título de Ciudad limpia, Ciudad amable. ¿Cuándo comenzó nuestra lucha contra estos valores? Indudablemente, cuando la ciudad comenzó tener más población; los gobiernos hicieron a un lado el bien común y la etapa de la decadencia de ética, moral, cívica, abandono de los pupitres en el espíritu, para la nueva cátedra de la violencia, el miedo, la intolerancia y el nuevo estilo de vida, que abarrotara las colonias, los municipios y el estado, con la oferta mediática del n-menudeo, cuando a muchos jóvenes les hizo falta un Eleazar Cervantes Gómez, por mencionar uno solo de los tantos ilustres de nuestra Capital, para fortalecer el sentido del respeto, la tolerancia y la convivencia, con el modelo de la vieja escuela. Para muchos contemporáneos la mejor etapa de la educación, la disciplina, y la ruta de viaje es aquella vieja catedra que no tendrá nunca fecha de caducidad:
- Respeta al prójimo y procura ser educado. (Incluye respeta a tus maestros.)
- Sé tolerante en especial con quienes no comparten tu forma de pensar.
- Sé respetuoso frente otro comportamiento y pensamiento.
- Procura cuidar el medioambiente, su flora y su fauna.
- En el bien común, sé obediente a las normas adoptadas.
- Acata las leyes, que regulan la sociedad para el bien filial.
- No olvides la cortesía en el trato con otras personas.
- El pacifismo es el medio óptimo para resolver conflictos.
- Nunca te aproveches de la debilidad ajena ni de su desfavorable estado.
- No seas ruidoso cuando alguien tiene sueño.
- No tires basura al suelo.
- No estafes ni engañes.
- Cuida y respeta a las personas mayores.
- Etcétera.
Pero hay una que quedó, sin duda alguna, muy marcada en mi clase de civismo. Palabras más, palabras menos, emitirían el mensaje:
“Al momento de nacer, eras completamente dependiente de tus padres; ellos te cuidaban, bañaban y, si enfermabas, te atendían y velaban por tu salud, educación, ropa y alimento. Conforme crecías, poco a poco te convertiste en lo que hoy día eres, querido estudiante, alguien ‘independiente de’, es decir, tomas tus propias decisiones para asistir a clases, para bañarte, vestirte, comer y regresar a casa a tiempo, pero si enfermas, tus padres siguen estando ahí, si tienes problemas en la escuela, o con la justicia, tus padres siguen estando ahí…
“Llegará el tiempo en el cual serás autodependiente, porque aun cuando estés en la universidad, ya con tu cédula de servicio militar y con la mayoría de edad, estarás aún bajo el resguardo de tus padres en casa, y mientras vivas ahí, deberás acatarte a sus indicaciones y a sus reglas de familia…
«Pasado algún tiempo te irás de la casa. Que es lo que usualmente suele ocurrir, bajo excepción de situaciones especiales. Y ahora serás Independiente, ya no hay reglas de casa, ni horarios estrictos de llegada, ya no hay aula a dónde asistir, ahora te toca comenzar un nuevo ciclo, en especial, si eres padre o madre de familia…
“Pero el ciclo no termina. Tus papás que ahora son mucho más mayores dejarán de ser independientes como tú, para poco a poco retroceder, es decir pronto serán autodependientes, más tarde independientes y, finalmente. dependientes…
“Sí, dependerán de ti, y aquí entra el civismo, porque si ellos lo dieron todo para que tu llegaras a una etapa independiente ahora te tocará a ti hacer lo mismo por ellos…
“Y aquí es donde, realmente, te habrás acreditado esta clase: La de civismo.”
Qué decir a los jóvenes…
¡Eit! ¡No pierdas tu boleto! Asegúrate de contemplar sin preocupaciones cada una de las estaciones de la vida, mira el paisaje, la gente que va y viene, ¡salúdales! No esperes que ellos den el primer paso, sé pionero en tus decisiones; ah, mira qué lindo es detenerse, comprar un café y continuar el viaje, agradece que puedes hacerlo.
Un viejo sabio decía: Cuando de ti salga un ¡gracias!, es porque has comenzado a alcanzar madurez, si, da gracias a tus padres si aún están contigo, por cuidar de ti, por corregirte, por educarte, incluso, por no haber estado cuando más los necesitabas, ellos seguramente querían que abrieras las alas y, en el viaje, no fueras en un tren, más bien, volaras encima de él para tener un mejor panorama de la vida.
Simplemente aterriza, pero, si estás aún en el tren, asegúrate también se saber exactamente a dónde te diriges, si te pierdes tampoco te preocupes, detente un poco, verás que alguien te ayudará siempre a llegar a tu destino.
Respetuosamente…
A la memoria de Cruz Rubén García Avalos (Q.E.P.D.), el joven estudiante de la Normal Superior, para quien su última parada fue un mes antes de su graduación; él también fue pupilo del ilustre catedrático Eleazar Cervantes Gómez.
