GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Se llegó el día, hoy es una fecha muy especial.
Cantidad de recuerdos y anécdotas quedan guardadas en el ADN.
Regresa la imagen de quienes físicamente no están hoy pero que sabemos espiritualmente siguen presentes y así seguirán por siempre.
Son momentos para estar en familia, convivir, compartir el pan y la sal en compañía «del cuadro chico», como decimos en el «argot fiestero».
Este es el día que reúne a la familia, a quienes en muchos casos no nos vemos en todo el año, pero ¿qué tal hoy?
¡Fiesta! Es el día ¿y mañana? ¡El recalentado!
FESTÍN PARA ALGUNOS OPORTUNISTAS
En estas fechas regresan muchos paisanos a sus lugares de origen.
El altiplano tamaulipeco gana en presencia allá en el norte, «en el gabacho».
Como gente de trabajo que son, traen dólares, vienen para pasar las fiestas acá en México con sus familias, en el lugar donde dejaron sus raíces bien implantadas, tanto así que regresan cada año.
Da gusto verlos por acá en México y convivir en familia.
Lo que está mal son «las formas oficiales».
Sabemos todos que los paisanos son el “botín de guerra” de muchos ayuntamientos corruptos.
No pueden ver pasar una caravana de paisanos sin antes intentar llevar agua para su molino.
Historias hay muchas, incluso plasmadas en videos, donde algunos «honorables» agentes viales se acomodan por todo el libramiento Naciones Unidas, desde el entronque con la carretera Monterrey, allá por Liverpool, y hasta la salida a la Rumbo Nuevo.
Es la misma ruta que usan los paisanos que pasan por Victoria para ir al altiplano tamaulipeco.
Son agentes tan refinados en sus gustos que prefieren dólares.
A los pesos les hacen «el fuchi».
Por favor, dejen en paz a los paisanos.
Ojalá en lugar de molestarlos les hagan más placentera su estancia en México.
Son personas admirables y muy trabajadores, algo que, en el Ayuntamiento de Victoria (y más en Tránsito) no aplica.
Mucho menos trabajar o hacer algo en beneficio de la ciudadanía.
Señores agentes viales, de seguridad pública y jefes de ellos:
Hoy toca regresarles a nuestros paisanos tantito de lo que ellos mandan todo el año para México, cuando menos un buen trato con amabilidad y sin fines de lucro.
Así como siempre debiera ser.
Por mi parte… ¡Es cuánto!
