GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Hace falta espacio para poder escribir mis mejores deseos en estas fechas tan importantes para todos los mexicanos y más para la familia tamaulipeca.
Son momentos para pasarlos en familia.
Regalos, comida tradicional de temporada, igual de importante siempre el menú en la barra, de cada uno de los eventos.
Son tiempos de fiesta, pero siempre con justa medida, la familia quiere verlos con bien y en resguardo su integridad.
Y como dice aquel viejo y conocido refrán, «si toman… no manejen», por favor.
Eviten en justa medida el uso excesivo de pirotecnia, muchas mascotas, adultos mayores y personitas especiales se los agradecerán enormemente.
Que no falte el postre y el buen humor.
¡Felices fiestas para todos, bendiciones y salud abundante!
¿Y QUÉ PASÓ CON LA CLASE POLÍTICA MEXICANA?
Está de más el solo hecho de hablar en por qué sí, y por qué no, los legisladores federales en México viven ausentes de una madre que los parió hace décadas.
Los angelitos de todos los partidos políticos se autorizaron un bono de fin de año, para que a los pobrecitos se les reflejaran tres millones de pesos en sus respectivas cuentas bancarias.
Leyó usted bien, tres millones de pedorros pesos a cada «levanta dedos».
Hace falta tantita madre, nada más tantita.
Teniendo la situación de país así y criticando al Poder Judicial por sus supuestos excesos.
¿Regalarse un aguinaldo personal de tres millones de pesos para cada uno qué significa?
¿Por qué no se los regalaron a la gente pobre de este país? Si todo el año cobraron muy bien
¿Para qué un bono anual?
¿Qué tienen en la cabeza, esa gente estupidizada por el Poder Legislativo, que se atreven a criticar a otros sectores públicos por excesos, pero «se consienten» a ellos mismos con tres millones de pesitos para pasar una Navidad tranquila y sin preocupaciones?
En algún momento todas y cada una de estas acciones tendrán consecuencias graves para las finanzas del país.
Escuche usted bien, cada diputado federal y senador de la República ganaron igual o más que un ministro de la Corte, gracias a ese bono de felicidad franciscana,
En mentes normales cuando sobra dinero lo más lógico es que se regresa a la Federación para cubrir otras necesidades más urgentes,
Hacerse millonarios solo levantando la mano para autogratificarse con tres millones de pesos, ¿cómo se llama?
Acaso esto no es traición a la patria, endeudando las finanzas públicas con billones de pesos cada año. ¡Aaaaahhh!, pero cambiando sus fabulosas vidas solo con levantar la mano.
Sería bueno que cuando vayan a autogratificarse de esa manera le consulten antes al pueblo bueno, si están de acuerdo o no, estoy seguro que no.
Quiero cerrar este espacio, no sin antes enviarles a todos nuestros legisladores que votaron en favor de autoasignarse esa insultante gratificación de tres millones de pesos con una decembrina, hermosa y tradicional mentada de madre.
¿Por qué? Porque es lo menos que se merecen, nada más por traidores a la patria.
Por rateros, por tramposos, mentirosos y por no defender el interés público, poniendo el interés personal adelante, en cada una de sus acciones.
«La porra los saluda».
Urge que, en el Poder Legislativo, como en otros poderes, requieran de pruebas psicométricas para tomar protesta como legislador o servidor público, esto evitaría gente indeseable, corrupta y estúpida con poder, tomando decisiones.
No podemos tener gente que se adueñe de esa manera del presupuesto federal.
Y, peor aún, que además todo esto lo hagan en medio de aplausos y reconocimientos.
Como empleados están reprobados.
Se tenía que decir y se dijo.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
