GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Después de muchos años, y cuando el cinturón aprieta, en los momentos más difíciles de un hato ganadero comercial entiendes que lo principal es observar cómo se comporta cada vaca, cada cría.
El agostadero es una prueba muy difícil, más cuando la temperatura está a más de 35 grados en promedio durante todo el año y llega a bajar en invierno a menos de cero, con una media de lluvia en el rango de cinco a siete pulgadas al año, eso no cualquier ganado lo puede superar.
Así la mayoría de las razas sintéticas usan cebú como base genética, para brindar rusticidad en las razas europeas, de pelo largo, a esa fusión o combinación se le conoce como razas sintéticas. Tenemos muchos ejemplos:
- Brangus, Angus x Cebú.
- Beefmaster, cruza inglesa de las razas Shorthorn y Hereford x Cebú, desarrollada en Texas.
- Santa Gertrudis, Shorthorn x Cebú.
- Charbray, Charolé x Cebú.
Y así muchas, muchas, más.
Todas buscan en la cruza con cebú moderar el tamaño del pelo en cada generación futura y brindar vigor híbrido al cruzar un bostaurus con un bosindicus.
Lamentablemente las pistas y ferias ganaderas buscan más cualidades europeas que cualidades sintéticas; muchas veces nos preocupa a los ganaderos comerciales ver becerros nacer de toros sintéticos y lamentablemente muy peludos.
Esa condición obliga al ganadero a desechar toda la camada de becerras y becerros, pues los animales así no se adaptan a cualquier entorno, menos a la mosca y garrapata.
Usar venenos e insecticidas en el ganado genera un crimen ecológico de dimensiones infinitas.
Estos venenos van matando a la fauna que vive del estiércol, misma fauna que ayuda a regenerar el suelo cada año, para mejorar la calidad de la vegetación, o sea, la comida de las vacas,
El hato debe ser independiente a insumos externos.
¿Por qué usar razas que fijen el “gen slick”?
El único ganado que no tiene pelo, que tiene piel gruesa y pigmentada, son los criollos americanos.
Llegaron hace más de 500 años al continente, se adaptaron a todo un ejército de mosquitos, bichos, garrapatas y más, abundantes en la selva centroamericana; en aquellos años no había medicamentos, suplementos y más, hoy esos productos abundan en las forrajeras.
Los moscos y bichos siguen aún hoy, ojo.
Los criollos sufrieron una transformación natural al desarrollarse libremente en rebaños de enormes dimensiones.
Así como lo hacían los búfalos en Norteamérica, sin injerencia genética del humano, así que su selección fue natural, en base a sus propios méritos genéticos.
Este ganado por su base bostaurus africana logró adquirir un repelente natural, haciendo su piel más gruesa y además aumentó su cantidad de folículos capilares por centímetro cuadrado, redujo a prácticamente nada el tamaño de ese pelo.
En lenguaje técnico, los criollos son ganado taurino pero sin pelo, así como los cebú.
¿HAY GANADO CRIOLLO EN NORTEAMÉRICA?
En México hay dos razas criollas que se desarrollan de manera extraordinaria desde los años 70’s en la zona huasteca veracruzana, además de toda la costa del Golfo y del Pacífico mexicano,
Una de esas razas es el Romosinuano, un ganado de origen colombiano especializado en producción de carne.
Allá le apodan al Romo como «el Angus tropical», es una raza de talla mediana, sin cuernos y de color rojo en todas sus tonalidades, desde rojo oscuro hasta el colorado bayo,
La otra raza es el criollo lechero tropical, también conocido como CLT, raza originaria de la selva en Nicaragua.
¿CÓMO LLEGAN LOS CRIOLLOS A MÉXICO?
Ambas razas fueron seleccionadas cuidadosamente antes de su llegada a México por el investigador mexicano, catedrático de la máxima casa de estudios, doctor Jorge de Alba Martínez (+).
El ganado criollo que tenemos hoy debería ser conservado por instituciones oficiales, por ejemplo, por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, para asegurar su continuidad y mejoramiento genético,
La Universidad veracruzana ya nos puso el ejemplo, con un rebaño considerable de CLT.
En resumen, si todo el ganado mexicano fuera 50 por ciento criollo la ganadería lograría independizarse de insumo$ externo$, baño$ garrapaticida$ y el uso de minerale$, núcleo$, suplementos y medicamentos.
El becerro comercial no debería usar alimento balanceado en ninguna etapa de su vida.
Lamentablemente hoy la «genética moderna» está diseñada en una burbuja, algo semejante a un laboratorio, donde abundan los insumo$ externo$, algo que en la práctica no combina con la realidad de un ganadero comercial, haciendo de esos pedigrees algo muy parecido a un cheque sin fondos.
No señor. Son pedigrees con números erróneos en la mayoría de los casos, pesos al destete irreales, inflados considerablemente con toneladas de alimento balanceado,
La ganadería comercial no tiene por qué seguir el librito que la misma industria escribió, solo para su propio beneficio,
No. La mejor forma es seleccionar en base a observación de sus mejores vacas, ellas le dirán a usted por dónde ir, en cuanto a genética y valor maternal.
Si le gusta alguna raza, está perfecto, busque esas cualidades por medio de semen, y de ahí seleccione su propia genética,
Hay que hacerlo al modo Lasater, desde el agostadero, jamás desde una oficina o similar.
Es prudente pensar ganaderamente como empresa.
La ganadería comercial del presente no ocupa de sementales de ornato, grandes y bonitos, esos mismos animales que más parecen hipopótamos disfrazados de toros.
Esos animales grandes y bonitos «de registro», lejos de brindar resultado$ positivo$ serán el principio de un gran problema para su nueva casa, y para los ganaderos comerciales que los adquieran,
La genética se hace, jamás se adquiere fuera, en otro rancho.
Para hacer genética se requiere valor maternal, mismo que ya tenemos todos, pero lamentablemente nos falta observar nuestras vacas comerciales élite.
Así pues, cualquier otra cosa en un toro, incluido el color o fenotipo, es y será «peccata minuta».
Por mi parte… ¡Es cuanto!
