HÉCTOR SALDÍVAR GARZA
Es preocupación del Gobierno federal que avancemos en educación, sin embargo, no todos los ciudadanos se mantienen alertas en que este fenómeno se logre.
En las universidades privadas pequeñas que han proliferado en tiempos recientes, el Gobierno está exigiendo cumplan con requisitos necesarios para ofrecer un mejor servicio y en mi caso, a guisa de ser honesto, considero que mucho deben mejorar para alcanzar ese propósito y el asunto requiere superarse en varios ámbitos: perfiles docentes, cantidad de horas impartidas, planes y programas de estudio, entre otros.
Todo esto exige superarse para mayor seguridad del objetivo pretendido y, en contraparte, estos entes muestran otro tipo de intereses distantes de una mejora educativa y así mismo se detectan alumnos que aceptan esta situación por diversas razones.
Lo negativo que observo de mayor importancia es que se debe pagar colegiatura y no siempre las familias comunes poseen este recurso, incrementando de esta manera la deserción escolar.
La problemática explicada, considero, podrían resolverla las universidades estatales pero necesitarían igualmente mejorar su servicio educativo en varios renglones, como actualización de planes y programas de estudio, perfiles docentes actuales y otros que podrían detectarse al buscar evolucionar en eficiencia y eficacia al actuar.
Si realmente pretendemos marcar una transformación educativa necesitamos trabajar con prontitud y gran entrega, de lo contrario esa especie de pantano que se ha formado en este campo del desarrollo no podremos superarlo.
En el caso que nos ocupa la decisión principal se encuentra en el Gobierno estatal.
Convengo en citar este hecho porque a nivel internacional se avecinan cambios enérgicos motivados por el desorden económico generado por el incremento irracional del precio del petróleo y la guerra de Estados Unidos contra Irán.
Los cambios que se vislumbran son, entre otros, por el aumento del comercio oriental con Corea, Japón y China, principalmente, mayores inversiones en diversos renglones o áreas que podrían representar oportunidades de empleo mejor remunerados, pero que de no contar con el recurso humano requerido la oportunidad se evaporará.
Hilo lo anterior con la amenaza latente del Imperio que Donald J. Trump pretende establecer, según sus expectativas, por lo menos en América Latina, ya que está solicitando autorización del Congreso norteamericano para construir un arco del triunfo por cada triunfo obtenido en una contienda bélica.
Al leer la noticia recordé a Napoleón Bonaparte y el imperio que estableció en Francia en el Siglo XVIII, construyendo puentes en el río Sena de París por cada triunfo en una cruzada bélica.
Mi conclusión sobre esta reflexión, en el caso de México, es que de no avanzar como sociedad en el aquí y ahora, estaremos en gran posibilidad de ser absorbidos por los imperios, bien engulléndonos como nación o apropiándose de nuestras riquezas naturales, como de alguna manera ya lo está efectuando nuestro vecino del norte.
En días recientes, la presidenta de México, doctora Claudia Sheinbaum, viajó a España en una acción promotora de mayor democracia, justicia y libertades entre los pueblos del mundo y está teniendo gran aceptación con su propuesta originada en la Constitución mexicana.
Todo esto se da dentro de un ambiente crítico basado en declaraciones desafortunadas de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, que conflictuando con varios países, incluso el Papa y China, quien declaró en fecha reciente que si Estados Unidos continúa agrediendo a Cuba ellos los apoyarán.
Por todo lo citado en este documento considero oportuno reiterar que debemos continuar con la Cuarta Transformación unidos los mexicanos y de ser posible latinoamericanos, sin apartarnos del gran compromiso social que es el bienestar de nuestras naciones, actuando con un afán pacifista y justiciero para superar en lo posible los conflictos promovidos por el poder de pocas personas y una dramática mayoría que batalla cada vez más por las problemáticas que se mantienen incorrectas.
Mantengámonos impulsando la construcción del segundo nivel de la Cuarta Transformación, que es una mejor distribución del ingreso.
