23/O: Reconocimiento a quienes lo dan todo por la salud

ANGEL CAMACHO

El día de ayer, y como cada 23 de octubre, México celebra el Día del Médico, una fecha para reconocer y agradecer a quienes eligieron una de las profesiones más exigentes, humanas y trascendentes de nuestra sociedad: cuidar la salud y preservar la vida de los demás. Para todos ellos y ellas, mi reconocimiento y respeto hoy y siempre. Esta nota es para ustedes.

Ser médico no es solamente obtener un título universitario, es aceptar el compromiso de estudiar durante años, mantenerse en constante actualización, adquirir nuevos conocimientos y enfrentar los desafíos de una ciencia que evoluciona todos los días.

Es comprender que nunca se termina de aprender, porque detrás de cada paciente existe una historia distinta, una necesidad particular y, muchas veces, una decisión que puede cambiar el rumbo de una vida.

También significa asumir jornadas extenuantes, guardias interminables, noches sin dormir y momentos en los que el cansancio físico y emocional debe hacerse a un lado para atender a quien más lo necesita.

Significa acompañar a las familias en la incertidumbre, compartir la alegría de una recuperación y, en ocasiones, enfrentar la difícil realidad de no poder cambiar el desenlace de una enfermedad.

A estos desafíos se suman las carencias que todavía persisten en algunos espacios del sistema de salud: falta de insumos, equipos insuficientes, sobrecarga laboral y limitaciones que pueden dificultar el ejercicio de una medicina digna y de calidad.

Circunstancias que recuerdan que no basta con exigir resultados a los profesionales de la salud; también es indispensable brindarles las herramientas, los recursos y las condiciones necesarias para cumplir con su labor.

Porque detrás de cada bata blanca hay una persona que también se cansa, siente, se preocupa y tiene una vida fuera del hospital.

Profesionales que, aun con sus propias dificultades, acuden cada día a cumplir una responsabilidad que demanda conocimiento, disciplina, sensibilidad y una enorme fortaleza humana.

Por ello, en este Día del Médico, mi reconocimiento y felicitación a todas y todos los médicos que eligieron esta difícil profesión, que continúan preparándose, que no dejan de aprender y que, a pesar de los obstáculos, mantienen firme su compromiso con sus pacientes.

Que nunca olvidemos que reconocer a los médicos no debe limitarse a una felicitación cada 23 de octubre; también significa respetar su trabajo, valorar su conocimiento, dignificar sus condiciones laborales y garantizarles los recursos necesarios para ejercer su profesión.

¡Feliz Día del Médico! Gracias por hacer de su conocimiento, su esfuerzo y su compromiso una oportunidad para cuidar la vida de los demás.

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Me pueden leer la próxima semana, para más consejos A tu Salud.

Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.