MA. TERESA MEDINA MARROQUÍN
- ¿Tenemos a la vista una competencia electoral de alto nivel?
- Esperemos que la moral deje de ser un árbol que da moras
¿Cuáles serán los resultados de las elecciones en 2027? ¿Con qué cambios en el tablero del poder amaneceremos el lunes siete de junio del 2027?
¿Qué gubernaturas de las 17 en disputa ganará Morena? ¿Cuáles perderá? ¿Cómo le irá a la oposición básicamente al PAN, al PRI, al MC y a Somos México?
¿En los estados del país habrá una influencia mayor de alcaldías y diputaciones locales de la oposición o Morena volverá a dominar el escenario político?
Estas son, realmente, unas pocas de las tantas interrogantes que seguramente se hace la ciudadanía en todo México.
Aunque, la más importante de las preguntas sería, a mi parecer, la siguiente:
¿Para asumir el poder municipal, estatal y federal tenemos a la vista, las y los mexicanos, una competencia de alto nivel, ajena a la antigua que prevaleció con el PRI, que siempre fue superficial y carente de propuestas reales para la sociedad?
En principio, ¿tendrá el pueblo de México a los candidatos más preparados y honestos de la historia? ¿O simplemente la simulación volverá a hacer de las suyas prometiendo a la gente buenos candidatos, pero en realidad todas y todos estos serán producto de la voluntad de unas cuantas personas que controlan el poder?
Desde la cúpula nacional de Morena, sus dirigentes, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, así como sus líderes parlamentarios en las cámaras de Diputados y Senadores (donde quien, por cierto y en honor a la verdad, se distingue por tejer fino y que el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador no se autodestruya, es el muy inteligente Ricardo Monreal) tienen sobre sus existencias la inmensa tarea de enviar a las trincheras electorales a los y los mejores candidatos.
Es una grave realidad que si el partido que fuese continúa realizando actos públicos que niegan la voluntad de la gente, se agudizará la postura profundamente crítica de los medios y las redes sociales hacia el sistema político del país.
La moral, un árbol que da moras…
Si en algún momento de la historia de México algunos personajes llegaron a decir que la ciudadanía todavía no cumplía “la mayoría de edad política y cultural” para practicar la democracia y elegir a sus candidatos a puestos clave en la administración pública, creo que ese enfoque hoy ha sido rebasado en todos los aspectos.
La sociedad ya creció, ya es “mayor de edad” y con tantas décadas ha descubierto que elecciones van y elecciones vienen y todo permanece igual o peor.
Que el debate político no sale de su mediocridad, de la misma retórica, y de las mismas promesas que afirman tener soluciones reales a los gravísimos problemas del país, pero a la hora de los hechos ¡nada!
Todo pues se reduce a un mero espectáculo por el poder y no a un gran debate nacional constructivo y competitivo.
Esperemos que la moral de los políticos deje de ser un árbol que da moras y que los partidos políticos, como los actuales gobiernos municipales, estatales y federal no hayan agotado sus agendas, y que por lo tanto ya no tengan casi nada que ofrecer.
Con una gran fortaleza, muchos periodistas y comunicadores insisten desde hace muchos años, que las grandes decisiones democráticas deben ser trasladadas (¡de inmediato!) al poder de la sociedad civil.
Finalmente, esa sociedad civil que ya creció, que ya es mayor de edad, debe también dar muestras de su capacidad de haber ya diseñado nuevas formas de organización y asociación ciudadana.
De lo contrario, continuarán llegando al poder cantidades de individuos mediocres y corruptos.
Que en el discurso de campaña prometerán que en el día número uno de su encargo político habrá, como por arte de magia, cambios radicales a los sufrimientos del país, aunque sólo serían el mismo cinismo y corrupción heredados que han impedido que México se convierta en potencia mundial.
¡Deseándoles un día maravilloso!
Sus comentarios los leo en: tessieprimera@hotmail.com
