JORGE A. LERA MEJÍA
Tamaulipas se ha consolidado como la verdadera “bisagra” del comercio internacional de México y hoy brilla aún más desde que la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) opera estratégicamente desde Nuevo Laredo, en el corazón de la principal región de comercio terrestre del país.
En este corredor fronterizo se articula un volumen sin precedente de mercancías que vinculan diariamente a México con Estados Unidos y Canadá, apoyado en una plataforma carretera y ferroviaria que ya es referencia continental.
La relevancia de Tamaulipas se refleja en dos grandes dimensiones: su peso en la recaudación y su participación en los flujos físicos del comercio exterior.
Antes incluso del reciente reposicionamiento institucional de la ANAM, las aduanas tamaulipecas ya encabezaban la recaudación nacional por IVA, aranceles y demás contribuciones al comercio exterior, aportando en algunos años cercanos al 40 por ciento de la recaudación total por operaciones de importación y exportación.
Ello obedece al dinamismo de sus cruces fronterizos, particularmente Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Ciudad Camargo, que concentran operaciones de alto valor agregado asociadas a la industria automotriz, maquiladora, agroindustrial y energética.
Nuevo Laredo, sede de la ANAM, es el gran nodo articulador de este sistema. Se estima que por su aduana cruza alrededor de un tercio del comercio exterior carretero entre México y Estados Unidos, mientras que el conjunto de las aduanas carreteras de Tamaulipas (principalmente Nuevo Laredo y Reynosa) ha llegado a manejar en años recientes más de 4 por ciento% de todo el comercio exterior terrestre del país medido en valor.
En el modo ferroviario, el liderazgo es aún más contundente: los cruces de Nuevo Laredo y Matamoros han concentrado más de la mitad del valor del comercio exterior nacional por ferrocarril, superando 50 por ciento del total del país, con tasas de crecimiento superiores al promedio nacional.
Los datos de carga confirman esta centralidad logística. El cruce ferroviario de Nuevo Laredo mueve en torno a 29 millones de toneladas anuales, prácticamente la mitad de la carga ferroviaria entre México y Estados Unidos y cerca de una cuarta parte de la carga ferroviaria total del país.
A ello se suma un intenso flujo carretero, con miles de operaciones diarias de exportación e importación que hacen de este puerto fronterizo uno de los más activos del mundo en número de cruces de camiones de carga. Desde esta plataforma, Tamaulipas participa de manera muy significativa en el comercio de manufacturas, insumos industriales, combustibles y productos agroalimentarios que abastecen cadenas regionales de valor en América del Norte.
En términos de valor exportado, Tamaulipas se mantiene entre las entidades líderes del país. Las cifras de exportaciones por entidad federativa muestran montos anuales en torno a los 8-9 mil millones de dólares, con un fuerte componente manufacturero vinculado al corredor fronterizo y a los parques industriales de Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo.
Este dinamismo se complementa con un creciente peso de los servicios logísticos y de transporte asociados al comercio exterior, que generan miles de empleos directos e indirectos en la región fronteriza.
La decisión de ubicar en Nuevo Laredo la sede operativa de la Agencia Nacional de Aduanas de México reconoce, en los hechos, la condición de Tamaulipas como principal frontera aduanera terrestre de América.
Desde aquí se coordina un entramado de 50 aduanas nacionales, pero también se envía un poderoso mensaje: la política aduanera y de facilitación del comercio se ancla ahora en el territorio donde realmente se mueven los camiones, los trenes y las mercancías.
Esto abre una ventana de oportunidad para seguir modernizando la infraestructura, agilizar procesos, digitalizar trámites y fortalecer la seguridad logística, consolidando a Tamaulipas como el gran pivote del comercio exterior de México y de la región T-MEC.
