JORGE A. LERA MEJÍA
La economía mexicana llega a 2026 con una perspectiva de crecimiento moderado, en torno a 1.1-1.5 por ciento anual, según estimaciones recientes de analistas y organismos financieros.
Este dinamismo limitado responde a factores ya conocidos: inversión privada contenida, incertidumbre regulatoria y presiones externas en materia comercial.
En este contexto, dos motores extraordinarios se ponen sobre la mesa en el corto plazo:
1. El impulso del Mundial de Futbol 2026 y
2. Una eventual mejora en la renegociación del T-MEC con menores aranceles por parte de Estados Unidos.
Diversos estudios coinciden en que la realización del Mundial en Norteamérica aportará un impulso adicional, aunque acotado, al crecimiento mexicano.
Estimaciones de consultorías y bancos sitúan el efecto directo del torneo en un rango que va de 0.1 a 0.3 puntos porcentuales del PIB, asociado principalmente al aumento en turismo, servicios, consumo interno y derrama vinculada a la organización de partidos y eventos relacionados.
México, sin embargo, sólo albergará 13 partidos y los beneficios se concentrarán en unas cuantas ciudades sede, lo que limita el impacto agregado nacional.
Aun así, algunos escenarios optimistas plantean que, si la Selección Mexicana tuviera una actuación excepcional (llegando a semifinales o incluso a la final), el efecto multiplicador sobre el consumo, la mercadotecnia, los patrocinios y la imagen país podría acercar el impacto total del Mundial a alrededor de medio punto porcentual adicional de crecimiento del PIB en 2026.
Este sería un escenario alto, pero no totalmente descabellado si se gestionan bien las oportunidades en turismo, comercio y servicios, y si el ambiente interno acompaña con estabilidad y certidumbre.
El segundo motor potencial es la renegociación del TMEC.
La revisión del acuerdo, prevista para arrancar formalmente en julio 2026 ocurre en un contexto de tensiones proteccionistas y aranceles sectoriales que ya afectan a una parte relevante de las exportaciones mexicanas, particularmente en productos automotrices, acero, aluminio y ciertas ramas agroindustriales.
La permanencia de dichos aranceles y la incertidumbre sobre reglas de origen han frenado o pospuesto decisiones de inversión en sectores clave de la manufactura de exportación.
Un escenario favorable de negociación implicaría al menos tres elementos: reducción o eliminación de aranceles punitivos hoy vigentes; mayor claridad y estabilidad en las reglas de origen, especialmente en automotriz, agro y electrónicos; y un mensaje político claro de que Norteamérica seguirá siendo una plataforma integrada de producción.
Bajo este contexto, el principal impacto positivo no se concentraría en un solo año, sino en el horizonte 2026-2030, a través de un mayor flujo de inversión extranjera directa, relocalización de cadenas (nearshoring) y mayor volumen de exportaciones.
Combinando ambos factores, es posible delinear un escenario de “crecimiento combinado”: por un lado, un impulso coyuntural en 2026 de hasta 0.5 puntos porcentuales por un Mundial exitoso dentro y fuera de la cancha; por el otro, un aumento más estructural del potencial de crecimiento gracias a un T-MEC fortalecido y con menos barreras comerciales.
En un escenario alto, México podría pasar de un crecimiento cercano a 1.2-1.3 por ciento hacia tasas cercanas a 1.8-2.0 en 2026, con margen para mejores resultados en los años posteriores si se consolidan inversiones y proyectos de nearshoring.
El mensaje de política pública es claro: el Mundial puede ser un catalizador visible, pero su efecto será limitado si no se acompaña de una estrategia seria para capitalizar el momento y de una negociación inteligente del T-MEC.
Más que confiar en el marcador de la Selección, México debe aprovechar el escaparate global del torneo para enviar señales de estabilidad, apertura y certidumbre a inversionistas y socios comerciales.
La verdadera “goleada” económica no se jugará sólo en la cancha, sino en la mesa de negociación y en la calidad de las decisiones internas.
Recordar que mucho de estos escenarios se concentran en la política de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ustedes creen que se abrirán a facilitar estos escenarios, o
¿Seguirán las falsas posturas nacionalistas que impiden mejorar la relación bilateral con Estados Unidos?
Ustedes tienen la palabra…
