El Espectador
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Lo que para muchos padres de familia es un juego inocente para los especialistas en salud puede no serlo, como es el caso que hoy presentamos.
Esta nota especial nace desde el enfoque del Foro Cotidiano porque es algo que puede estar sucediendo todos los días al interior de los hogares de nuestros espectadores.
Niñas jugando a ser mujeres, usando productos que usan sus madres, o incluso supuestamente adaptados a su edad, puede ser un problema para la salud de las menores.
Después de esta breve introducción tomamos un texto por demás interesante para plantear las consecuencias que puede tener este simple juego del maquillaje en las niñas.
La narración…
“Mi primer caso de pubertad precoz; tenía seis años, seis; llegó de la mano de su madre porque notó crecimiento en el pecho, no era aumento de peso, era desarrollo mamario real, aceleración en talla, edad ósea adelantada y activación hormonal antes de tiempo, demasiado pronto.”
Es la pediatra Roxana Bernal, creadora digital de la página “Pediatría Mitos”, la que hace una publicación en redes sociales para narrar este caso en particular, que da pie a analizar el problema.
“Inicié estudios: imagenología normal, sin lesiones, sin masas; como pediatra podía diagnosticar, solicitar estudios y orientar… pero el manejo definitivo requería endocrinopediatría; la derivé y lo hice con humildad porque saber referir también es buena medicina”, continúa la narración
La historia…
“Pero lo que más me marcó fue la historia detrás; a esa niña le encantaban los cosméticos de su mamá, tenía una habilidad impresionante para maquillarse con apenas seis años; la madre, orgullosa, decidió comprarle sus propios maquillajes ‘para niñas’…
“El problema no era el talento, era que la niña se maquillaba a sí misma, todos los días, sombras, brillos, labiales, cremas perfumadas, pequeños gestos, cotidianos, normalizados”, detalla la doctora Bernal.
Sin embargo, la narración viene acompañada de la advertencia, porque “muchos cosméticos contienen sustancias como ftalatos, parabenos, fragancias con actividad hormonal leve”.
Esto hizo que “la exposición fuera pequeña… pero repetida y el sistema endocrino infantil es extremadamente sensible”, además de que en su entorno también encontraron:
- Comida calentada en recipientes plásticos
- Botellas reutilizables de plástico duro
- Posible exposición a:
- Bisfenol A (BPA)
- Ftalatos
- Parabenos
- Algunos pesticidas ambientales
“Nada dramático por separado, pero la suma importa”, señala la doctora para dejar en claro que “el cuerpo de seis años no está diseñado para convivir con una carga estrogénica constante…
“Un consejo claro: Si tu hija o hijo tiene cinco o seis años y quiere maquillarse para desarrollar su creatividad apóyalo, estimula el talento, pero que practique en un adulto, no en su propia piel, no como rutina, no todos los días.”
Por último, la especialista señala que “la infancia no necesita cosmética, necesita tiempo, necesita juego, necesita equilibrio hormonal intacto…
“Ese caso me cambió porque entendí que hoy la pediatría no solo vigila peso y talla también debe vigilar el entorno. A veces el cuerpo no está fallando, está respondiendo y seis años… no es edad para activar el eje hormonal.”
Así que ya lo saben, amigos espectadores, con la salud infantil no se juega y la importancia del acompañamiento de pediatras profesionales puede ser en algunos casos vital para el desarrollo de sus hijos.
