Mujeres sostienen el hogar tamaulipeco

BÁRBARA LERA CASTELLANOS

En la economía de Tamaulipas las mujeres trabajadoras son columna vertebral de miles de hogares, lo que permite dar holgura a la fuerza laboral del estado, que cada día aumenta más la proporción de mujeres trabajadoras respecto de los varones.

De acuerdo al IMSS, la fuerza laboral formal registrada presenta una clara brecha de género: por cada 100 hombres afiliados, existen aproximadamente entre 65 y 68 mujeres con un empleo formal. Esto refleja que, aunque la participación femenina crece, los hombres siguen dominando el mercado de trabajo formal.

Por su parte, datos de la Encuesta ENOE del INEGI, en el segundo trimestre de 2025, la población ocupada fue de 1.6 millones de personas (680 mil mujeres y 974 mil hombres): 41 mil más con respecto al mismo periodo del año anterior.

Por lo descrito, basta con pensar en las madres, hijas, esposas y emprendedoras que, con jornadas formales e informales, sostienen la economía familiar y contribuyen al desarrollo de la sociedad siendo una parte primordial en cada hogar.

Su esfuerzo no sólo cubre gastos inmediatos, también garantiza aspectos importantes en la vida diaria de su familia como es la educación, salud y oportunidades para las nuevas generaciones.

Reconocer ese rol es esencial para diseñar políticas y prácticas que potencien su autonomía económica y su liderazgo comunitario.

La educación financiera se ha vuelto una herramienta cotidiana entre estas mujeres, gracias a esta aprenden a manejar mejor sus ingresos variables, a priorizar gastos y a aprovechar microcréditos o ahorros colectivos para invertir en negocios familiares, sin olvidar cuando les es posible el hábito del ahorro.

Muchas combinan saberes tradicionales con recursos digitales: aplicaciones para llevar cuentas, cursos en línea sobre administración básica y programas locales que enseñan ahorro e inversión.

Este aprendizaje transforma decisiones, ya que al elegir entre consumo y ahorro, planear la educación de los hijos, o crear un colchón para emergencias, es lo que reduce vulnerabilidad y mejora la calidad de vida.

Por su parte la Universidad Autónoma de Tamaulipas desempeña un papel clave en este “ecosistema”.

Bajo la rectoría vigente hasta junio de 2026, la UAT ha reforzado su compromiso institucional con la formación integral de las alumnas, situándolas como eje central de programas académicos y de extensión.

Las iniciativas universitarias (desde talleres de emprendimiento y cursos en economía doméstica hasta asesoría jurídica y financiera) conectan saber académico con necesidades reales de las comunidades.

Además, la UAT impulsa vinculación con gobiernos locales y organizaciones civiles para ampliar el acceso a capacitación y oportunidades laborales, contribuyendo así a una red de apoyo que fortalece la inserción laboral femenina en sectores formales y en la economía del autoempleo.

Cuando las alumnas se forman en la UAT regresan a sus comunidades no sólo con un título, sino con herramientas prácticas claves como es el diseño de proyectos productivos e incluso habilidades para gestionar recursos.

Esa transferencia multiplica el impacto social; cada mujer que mejora su capacidad financiera impacta a su familia y a su entorno, generando ciclos de bienestar y resiliencia.

Las mujeres trabajadoras de Tamaulipas merecen reconocimiento, respaldo y acceso constante a educación financiera, por lo que Instituciones como la UAT, acompañadas por mecanismos nacionales y estatales como Inmujeres, pueden articular políticas, programas y recursos que protejan derechos y potencien capacidades.

Crear más espacios de formación, asesoría y financiamiento es invertir en la dignidad y el futuro de las familias tamaulipecas.

Apostar por las mujeres es apostar por comunidades más justas, prósperas y solidarias.