El Espectador
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La historia de cientos de madres mexicanas que buscan a sus hijos es digna de contar, una labor en la que destacan los colectivos de Reynosa, Tamaulipas, y también tiene todos los merecimientos para que se les otorgue un… Premio Nobel.
Así lo considera Marco Arroyo y en El Espectador apoyamos su causa expuesta en la plataforma que visibiliza problemas que afectan a una gran cantidad de personas: Es Change.org en donde conocemos de esta y otras historias.
“Como miembro de la comunidad que quiere proteger y ayudar a las madres buscadoras y colectivos independientes que buscan a los miles de familiares y desaparecidos por el crimen organizado en México, esta causa me toca profundamente”, afirma el solicitante de firmas digitales de apoyo.
Arroyo sustenta su petición en hechos: “En México hay más de 40 mil personas desaparecidas y este número sigue creciendo (según datos de la Secretaría de Gobernación de México)…
“Estos colectivos desafían el peligro y la adversidad, enfrentándose a lo desconocido en su lucha por la justicia y la verdad. Su labor incansable y valiente merece reconocimiento a nivel internacional”, continúa en su exposición.
La propuesta es digna de compartirla: “Qué mejor honor que el Premio Nobel de la Paz”, porque ganar este premio no solo daría visibilidad a su causa, sino que también “aplicará una presión internacional sobre el Gobierno mexicano para que se enfrenten de manera más efectiva a esta crisis de derechos humanos”.
Con estos argumentos, la petición de Marco Arroyo ha logrado reunir casi diez mil firmas digitales, la cual puedes obsequiar en el siguiente enlace digital:
El Nobel de la Paz…
Es uno de los cinco Premios Nobel que fueron instituidos por el fabricante de armamentos, inventor e industrial sueco Alfred Nobel, junto con los premios en Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura.
Se otorga cada año desde 1901 (con excepciones) “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos alzados y la celebración y promoción de acuerdos de paz”, según el testamento de Nobel.
En 2011, el premio, dotado con diez millones de coronas suecas, se redujo a ocho millones; a partir del 2017, está dotado con nueve millones de coronas suecas. (Wikipedia)
