DIEGO LÓPEZ BERNAL
Los incendios en California han acaparado la atención internacional por la forma en que han devastado comunidades enteras, tal vez influenciados por la pérdida de propiedades de famosos que tenían sus mansiones en exclusivas zonas residenciales de Los Ángeles.
Los medios de comunicación han hecho lo suyo, informando día a día cómo estos incendios se han salido de control, a los cuales aplica bien el adjetivo de “dantescos”, lo que mueve a “influencers” y otros perfiles de menos impacto para echar mano de la desgracia y buscar… seguidores.
Así, las redes sociales nos invaden más que las aguas desde los helicópteros a las llamas estadounidenses y todos los días podemos ver diversos enfoques, predominando los catastrofistas o apocalípticos.
Por ejemplo, mucho se ha difundido sobre las burlas que actores reunidos en aquella ciudad hicieron de la sagrada figura de las mayorías; los mensajes vistos dejan en claro que de Dios nadie puede hacer este tipo de “bromas”, sin pagar las consecuencias.
Las llamas que devastan una buena parte de la icónica ciudad del séptimo arte serían la muestra del poder de Dios, pues supuestamente algunos de los presentes en el evento de referencia (Globos de Oro) están entre los que perdieron sus lujosas residencias en el incendio.
Otro enfoque que satura los videos cortos en las redes sociales es sobre ese nacionalismo exasperante para demostrar que los mexicanos somos de lo más solidario que puede haber en “el mundo mundial”, gracias al envío de personal y equipo especializado en el combate en incendios.
Hemos visto de todo, desde bomberos forestales haciendo las brechas cortafuegos hasta un desfile de helicópteros que a todas luces no son los que se usan para lanzar agua desde los aires a las llamas, todo con la clasiquita música esa de “ser mexicano”.
También hemos visto algunos videos en donde una familia interpreta cánticos religiosos porque lo único que se salvó de las llamas en su residencia fueron algunas figuras religiosas, por lo que muchos “influencers” lo venden como señal de Dios.
Reflexiones…
Como solemos hacerlo en El Espectador los domingos, va a manera de reflexión por todos estos contenidos de redes sociales que nos invade todos los días en estas plataformas y, aunque no parece una forma organizada de manipulación en masa, sí están generando opinión de una manera tan rápida que es la envidia de cualquier medio de comunicación convencional.
La idea de que Dios castiga no es nueva pues existe infinidad de teorías para demostrar que de nuestra gran figura espiritual nadie sale bien si osamos burlarnos de ella; ahí tenemos a Lennon, al Titánic y muchas otras formas más que en alguna etapa de nuestra vida nos llevaron a pensar sobre esta teoría, que nace de los antiguos libros de la Biblia.
Son terrenos delicados sobre los cuales no nos consideramos preparados en profundizar, pero sí podemos reflexionar sobre si es bueno (o no) decir, tácitamente, que les da gusto que a alguien le vaya mal por jugar con el nombre de Dios… A nosotros no.
Del mexicanismo que buscan arraigar en las redes sociales muchos “patriotas” pues la verdad que aquí hay mucho de mentira, porque las llamadas “fake news” pululan en esta tendencia; sí, las noticias son más falsas que la imaginación de quienes las crean.
Por último, como creyentes, mueven los hilos espiturtuales los videos de las personas que no se hunden tras ver su patrimonio en llamas y exaltan la creencia en Dios. Siempre hemos creído que si las cosas no van bien son los mejores momentos para probar nuestra fe.
Hecho está…
Deseamos que la tragedia californiana termine pronto, porque hay muchas vidas en juego y el esfuerzo de muchas personas perdiéndose en un instante; también hay muchísimas vidas no humanas en peligro y claro que respetamos a quienes quieren viralizar la forma en que muchos protegen o rescatan a mascotas y otras especies en este tipo de desastres.
Lo de las redes sociales no terminará nunca y, peor aún, la inteligencia artificial amenaza con hacer más creíbles la sarta de mentiras que se inventan munchas personas para hacerse virales.
Confiemos en el criterio de los receptores de la información para que no caigan en engaños más peligrosos, esos que pueden desestabilizar a poblaciones enteras, como es el caso de las pandemias, guerras u otras situaciones que pueden generar pánico, con resultados fatales.
Colofón…
De esos sí debemos de cuidarnos porque, no lo duden, claro que existen mentes siniestras que buscan manipular y desorientarnos a todos por igual.
