“La Fe de los Cerdos”

SERGIO AGUIRRE FLORES

Por ahí de los dosmiles hubo una corriente de textos dramáticos cercana al gore y la ultraviolencia. Textos descarnados que posteriores a la mítica puesta en escena de “De la Calle”, a cargo de Julio Castillo, abordaban la experiencia de las violencias en el arrabal o incluso más allá de él, con imágenes tan poéticas como sórdidamente sobrecogedoras.

La belleza de lo terrible, si acaso, dijese Kant, pero más que nada y como todo buen teatro, manifestación de la verdad puesta sobre las tablas en un contexto de violencia, derivado del abismo generalizado que vivimos en las épocas de la guerra de Calderón.

Viene a colación el tema, en tanto que recientemente vi varios Tik Tok’s, con diversas actividades ilícitas relacionadas con la producción y trasiego de estupefacientes, pero más allá del asombro y el horror que se podría derivar de estas actividades, resultan en todo lo contrario al mostrarse lúdicas y hasta cumbieras al ritmo de “El Paso del Gigante”.

¿Qué sucedió? ¿Cómo pasamos de la pérdida del asombro a la transformación de lo ilegal en algo aspiracional feliz y económicamente redituable? ¿Cómo logramos anestesiarnos?

En los dosmiles aún existía el asombro y como muestra le dejo un texto de Hugo Abraham Wirth, sórdido, asqueroso, con olor a putrefacción del alma humana y con la muerte embarrándolo todo y que, sin embargo, quizá es ya una literatura dramática superada en su mirada hacia la abyección. ¿Qué nos pasó, que esto ya no asombra?

BERNARDO: ¡Con un carajo! ¡Toby cierra la boca! Estefani se incomoda. Cathy te da la droga muy barata, ¿no es así, Estefani?

CATALINA: Sí

BERNARDO: ¿Y es buena? ¿Te satisface lo que consumes?

CATALINA: Es buena.

BERNARDO: No entiendo entonces cómo es que Cathy, que es tan buena contigo, que te da de lo mejor, para tu uso exclusivo, sea tan tonta como para no patearte el culo por estarle jodiendo el negocio. No creo justo que revendas lo que te damos a mayor precio en tu escuela. ¿Crees que no se iba a enterar nadie? ¿Crees que, por ser una niña bonita, hija de papi, no te íbamos a hacer nada?

CATALINA: No fue mi idea, fue mi novio.

TOBY: Tiene novio, manito.

BERNARDO: ¿Y tu novio se lleva alguna parte de lo que vendes?

CATALINA: La mitad.

BERNARDO: Nadie nos jode. Mi hermano Toby, mi hermanita Cathy y yo estamos autorizados para acabar con gente tan aprovechada como tú. ¿Sabes los sacrificios que tenemos que hacer para que muchos consumidores puedan meterse a su organismo lo que les dé su puta gana?

CATALINA: No me toques.

BERNARDO: ¿Sabes lo que nos arriesgamos los que nos dedicamos a esto? ¿Ves aquel cerdo? Pues este pequeño murió por todos ustedes, murió para poder transportar unos pesados paquetes de cocaína en su vientre. Su muerte no fue la de un cerdo normal que está destinado a ser cagado por nuestras tripas. El cuerpo de este cerdo no va a ser usado con dignidad. Pero estoy pensando en mandar este cerdito al cazo para preparar unas carnitas y usarte a ti para transportar a “Blanca Nieves”. Eres una pequeña zorra. Te podría matar así. Pero el cerdo tuvo más dignidad que tú, que traicionas, y que lloras y suplicas como ahora.

ARRIBA EL TELÓN… ¡Qué lástima!… Tercera llamada, tercera… comenzamos…