El grito en el cielo

MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA

La violencia que se desató en Matamoros el pasado fin de semana es preocupante, sí lo es, ver morir a una niña de siete años es para poner el grito en el cielo, para volver a preguntarse qué sucede en Tamaulipas.

Al respecto, el gobernador Américo Villarreal tomó el toro por los cuernos, explicó que la misma se desató en reacción al trabajo de las instituciones de seguridad por detener a sus objetivos prioritarios, después ofreció toda la transparencia y justicia en los daños colaterales.

Y le decía, en este caso es justificable la queja, hasta todo el ruido mediático que se hace en las redes sociales, pero bien valdría la pena proponernos algo, no olvidar el pasado, porque, créalo, venimos de años aciagos, de tiempos que no debemos repetir, menos porque alguien nos quiera poner al actual gobierno como el peor en materia de seguridad con la mera intención de cosechar los votos de odio que provoque esa narrativa.

Déjeme le ofrezco datos, factos, dicen los chavos, para ir haciendo memoria, sobre todo, para ir afinando mejores planes para el futuro político de Tamaulipas.

Ojo, no promoveremos a Morena, porque también tiene políticos nefastos, pero sí la urgencia de no dejarse llevar por farsantes sin gloria, de esos que pasaron por los gobiernos para ser recordados como saqueadores, ladrones, delincuentes.

Va pues…

Desde el 2011 hasta el 2016, Tamaulipas, de acuerdo con las estadísticas del mismo INEGI, tenía las ciudades que se percibían más inseguras de todo México.

En muchos casos ocupó un municipio tamaulipeco el primer lugar en la percepción de inseguridad a nivel nacional, si no era Matamoros, lo era Reynosa; si no, Nuevo Laredo e incluso Victoria.

Y para quienes piensan que el prófugo era un entrón y combatía la inseguridad, déjeme decepcionarlos, ya en el 2019, la encuesta del INEGI, esa que mide la percepción de inseguridad, afirmó que el 96 por ciento de los habitantes de Reynosa se sentían inseguros, se sentían en peligro.

¿Sabe qué significa eso? Que todo era un caos, ejecuciones, enfrentamientos por todas partes, asesinatos, robos de carros, secuestros, y le hablo de la ciudad de la que procedía más de la mitad del gabinete estatal, incluido quien mal gobernaba.

En la frontera, es decir, en los municipios como Matamoros y Nuevo Laredo, ni siquiera se podían levantar estos estudios del INEGI y, cuando ello pasaba, los datos hablaron de una percepción de inseguridad superior al 80 por ciento.

Obvio que las encuestas tenían una razón de ser, durante el sexenio previo se asesinaba a un promedio de 120 personas por mes; en el del prófugo Cabeza N se contabilizaban hasta 100 en promedio mensual.

Son datos que usted puede consultar en las encuestas del INEGI, en el mismo Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública e incluso en estudios sobre percepción de inseguridad y aquellas famosas organizaciones que estudiaban el fenómeno de la violencia y en muchas ocasiones colocaron a Ciudad Victoria, a Reynosa, Nuevo Laredo, Tampico y a Matamoros como parte de las 50 ciudades más violentas del mundo, algunas veces encabezando dicha lista una ciudad tamaulipeca.

Concretando, estamos ya en medio de un proceso electoral para elegir alcaldes y diputados locales y federales, por tanto, lo que pasó en Matamoros y los daños colaterales de la situación nos deben espantar, también deben ser suficientes para la queja ciudadana, pero no se deje engañar, los de antes, los que alientan el descontento social, no fueron mejores ni lo serán.

Hay, desde luego, buenos elementos y mejores mujeres en el PAN, también en el PRI, personas que merecen una oportunidad de gobernarnos.

Existen, desde luego, malos políticos en Morena; se les debe bloquear, se les debe exhibir, se les debe denunciar si es posible o necesario.

Exacto, más allá de analizar partidos, lo ideal es que nos demos tiempo para estudiar y analizar las historias de vida de los aspirantes a los cargos de elección popular sin importar si son de Morena, PAN, PRI, MC, Verde, quien sea.

Igual nos debe quedar claro que la percepción de inseguridad, lejos de afectarnos, puede ser una buena situación, porque seguramente el Gobierno federal volteará a nosotros, observará y se podrá enterar de que las cosas no se hicieron bien en los gobiernos federales y estatales pasados, que todos los problemas heredados han sido y serán imposibles de atacar si no hay voluntad de parte de la Federación, que es la responsable de combatir una parte de los delitos que hoy preocupan a la gente.

Entonces, lo ideal es que el Gobierno federal atienda el clamor de la gente, que alguien le hable a la presidenta Claudia Sheinbaum en el sentido de que nuestro Estado es más víctima de sus circunstancias y de las indolencias del pasado que de su pueblo que en su inmensa mayoría demuestra que es trabajador y echado para adelante.

Se trata, pues, de que el Gobierno federal, más senadores y diputados federales, comprendan que ciudades como Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo requieren más apoyo económico y programas de prevención del delito, que necesitan más inversión para atender a los migrantes que todos los días llegan en busca de mejores condiciones de vida.

Es legítima su aspiración, pero desestabilizan su crecimiento porque demandan servicios, vivienda, seguridad, escuelas, salud, entre muchas cosas más.

Conclusión: Duele lo que pasa y en ello nos debe quedar claro que hay inseguridad como para poner el grito en el cielo. Lo que sigue es que el Gobierno federal, el estatal y los municipios se pongan más de acuerdo en cómo atacar esos delitos de forma real y, de nuestra parte, cerrar la pinza eligiendo buenas mujeres, mejores hombres.

Los otros datos…

Anteponiendo que duele lo que pasó en Matamoros, y cualquier otro evento donde mueran personas, también es menester dejar clara una cosa: de aquellos 120 asesinatos que se cometían por mes en la época prianista se ha reducido la cifra hasta 14 en julio pasado, a menos de 20 en promedio durante los últimos dos años.

De aquella percepción de inseguridad, de violencia que en la frontera casi llega al cien por ciento, el mes pasado, en la misma encuesta del INEGI, Nuevo Laredo, donde es presidenta Carmen Lilia Canturosas, apareció entre las cinco ciudades con menor percepción de inseguridad en México, de ese tamaño es el avance.

Por eso le insisto en que no se deje llevar por quienes nos quieren pintar como lo peor del mundo, si hay problemas, el mismo gobernador Américo Villarreal los reconoce y los difunde para que quede claro qué sucede en realidad, pero estamos muy, pero muy lejos de lo que sufrimos del 2006 al 2022…

Allá en Nuevo Laredo…

Sucedió algo que bien vale la pena darle una revisada: se nombró a una mujer en la Secretaría de Obras Públicas Municipales. Es la sexta de primer nivel en esa administración y no en cualquier área, sino donde se gasta el dinero y se definen las políticas públicas, como Bienestar Social, Desarrollo Económico, Comapa, Administración y la Contraloría, y hay que revisar el hecho con una curiosidad.

¿Quién más demuestra con hechos que la mujer es primero? Se los dejo de tarea…

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